(Por Ciudad Noticias):El tenso debate en el Honorable Concejo Deliberante por el despido de operarios en la estación local Aero Pigüé dejó una fuerte polémica centrada en los números y la verdadera capacitación del personal del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). De un lado, Raúl Zentner (La Libertad Avanza); del otro, Verónica Piangatelli. A la hora de los datos duros en el recinto, ¿quién manejó la información correcta?

La afirmación de Raúl Zentner: FALSO ❌
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La frase: El concejal libertario intentó justificar el achique estructural del organismo argumentando que el Estado se llenó de personas sin conocimientos en la materia y que «solamente el 20% de los empleados son técnicos».
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El análisis: La afirmación es incorrecta porque confunde «título de grado» con «capacidad técnica». Al decir esto, sugiere erróneamente que el 80% del personal del SMN son administrativos sin formación o empleados ajenos a la especialidad operativa, desconociendo la estructura real de recolección de datos del organismo.
La respuesta de Verónica Piangatelli: VERDADERO ✅
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La frase: La edil le retrucó en plena sesión: «Es mentira, el 20% son meteorólogos. (…) El resto es personal formado, es personal técnico y son el primer eslabón».
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El análisis: El dato técnico le da la razón a Piangatelli. La estructura operativa del SMN se divide fundamentalmente en dos áreas:
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Meteorólogos (Aprox. el 20%): Profesionales con título universitario (Licenciados/Doctores en Ciencias de la Atmósfera) que elaboran modelos y pronósticos.
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Observadores Meteorológicos: No poseen título universitario de grado, pero sí son personal estrictamente técnico. Son trabajadores que deben cursar, rendir y aprobar capacitaciones oficiales del SMN para operar el instrumental y realizar la lectura del clima in situ. Sin este eslabón técnico en el territorio (como la cesanteada jefa de la estación Aero Pigüé), el 20% de profesionales universitarios no tendría datos reales para trabajar.
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El veredicto: «Justos por pecadores»
El debate sobre la idoneidad técnica de los despedidos terminó siendo saldado paradójicamente por el propio Zentner. Al enfrentarse a la realidad local del despido de la jefa de la estación Aero Pigüé —una operadora evaluada y capacitada—, el concejal libertario reconoció el impacto real del ajuste ciego dictado desde Nación: admitió que entre los cesanteados «hay mucha gente técnica y buena gente» y que en este recorte «pagan justos por pecadores».
El argumento de que las cesantías en las estaciones del interior solo afectan a personal «sin criterios climatológicos» quedó desmentido. El ajuste está impactando directamente sobre la base técnica e indispensable del Servicio Meteorológico Nacional.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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