(Por Ciudad Noticias): Un hombre contó en sus redes sociales la triste historia que le tocó vivir cuando, de la localidad de Tornquist se dirigía a Bahía Blanca. Vio a un anciano haciendo dedo en la ruta nacional 33, y se molestó por la falta de solidaridad y empatía de la gente. El viaje contado en primera persona por Alejandro Medina, un ciudadano vinculado a una empresa de excavaciones.
“No soy de escribir estas cosas los que me conocen saben que soy un loco bueno, pero hoy yendo a Bahía Blanca llovía y esta persona paradita al costado de la Ruta (nacional 33) nadie lo llevaba, obvio que paré, se subió muy agradecido, tiene 83 años, y preocupado porque su hacha estaba rota . Había ido a cortar leña a un campo, sus manos estaban lastimadas, su mirada triste y charlamos”, comienza contando el automovilista solidario.
“¡Mucha mi bronca con la gente que pasó antes, donde está esa empatía, esa persona puede ser nuestro padre o abuelo, o nosotros el día de mañana!”.
Después el joven agrega: “Me pidió que lo deje en la rotonda porque un gomero amigo le iba a arreglar su hacha. Le ofrecí plata para que compre algo, no la acepto, ` gracias querido, muy amable’ me dijo. Cuando se bajó, me dijo: `Mi nombre es Julián’”.
El episodio dejó una profunda huella en el hombre solidario: “Esa experiencia se grabó a fuego en mi memoria, y no tengo vergüenza en admitir que me emocioné y lloré. Porque es humano llorar, y me di cuenta de que no valoramos lo poco que tenemos, que en realidad es mucho”.
Concluyendo su publicación, expresó un sincero deseo: “Me encantaría volver a verlo y abrazarlo. Ojalá existan más personas como Julián, porque él sí que tenía dignidad”.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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