(Por Ciudad Noticias) El debate en el recinto sumó otra voz crítica con la exposición de Silvio Mosegui, representante del bloque Unión y Libertad. Su enfoque apuntó directo a la falta de empatía y al desconocimiento territorial de los funcionarios nacionales que ordenan las reestructuraciones.
Sin eufemismos, el edil cuestionó la moral de quienes argumentan que en las dependencias sobra personal. Mosegui señaló que quienes justifican estas medidas son los mismos que organizan actos políticos a puertas cerradas y los pagan con fondos del Estado, no de sus propios bolsillos. En esa línea, lamentó que la tijera siempre apunte hacia el mismo lado: «Y se recurre y se recorta por la parte más fácil, que es el del terruño».
El valor del trato humano frente a las pantallas
Otro de los ejes centrales de su discurso fue la deshumanización que trae aparejado el reemplazo del personal por sistemas automatizados. Mosegui graficó esta situación pensando en los adultos mayores de la comunidad y se preguntó cómo explicarles a los abuelos que la virtualidad llegó para quitar «el abrazo, el estrechón de mano» y la posibilidad de ser atendidos cara a cara. Para el concejal, esa presencia física es vital para poder escuchar realmente lo que el vecino necesita.
Esta distancia, según describió, es un reflejo del abismo que separa a los despachos nacionales de la realidad del interior. Mosegui diferenció a los dirigentes que toman decisiones desde «allá arriba» de aquellos que bajan al territorio, afirmando: «Yo respeto al político que viene hasta acá y nos conoce». Para ilustrar esa desconexión, relató experiencias recientes donde las autoridades del otro lado de la pantalla ni siquiera saben dónde están ubicados geográficamente, perdiendo por completo la noción de la realidad local a través de la virtualidad.
El peso de caminar la calle
Para finalizar su intervención, el edil ratificó su acompañamiento al proyecto conjunto que rechaza las cesantías. Recordó que en las localidades del interior el impacto del ajuste tiene nombre y apellido, subrayando lo difícil que es caminar por las calles y encontrarse con esos vecinos que se quedaron sin empleo.
Retomando un concepto que había sobrevolado previamente el recinto, cerró su exposición con un mensaje contundente sobre los valores en juego. «Y si voy a hablar de dignidad, dignidad, eso es la palabra principal en esto», sentenció, aclarando que aunque muchas veces se evite el tema por temor a que suene a demagogia, la discusión de fondo pasa por ahí.
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