(Por Ciudad Noticias): Mientras aún resuena la denuncia contra el vicepresidente en uso de licencia del Club Atlético Saavedra por presunto abuso sexual a una joven de 22 años cuando fue a su comercio a realizar tareas de limpieza, otro hecho se conoció en los últimos días, el cual, fue expuesto en redes sociales. ¿Hay una solidaridad selectiva ?.
Luis Edmundo “Lucho” Castro , comerciante y dirigente del CAS afronta una causa por violencia de género en el juzgado de Paz del distrito de Saavedra a cargo de Guillmero Fischer, y otra, la más complicada, por supuesto abuso que se tramita en la fiscalía especializada de Bahía Blanca. El caso revelado por Ciudad Noticias (CN) y LA ZERO 104.9 tiene como víctima a una mujer de 22 años, madre de dos niños, cuando fue convocada por el acusado para que limpie el almacén de su propiedad. Hoy se cumplen tres semanas de aquel hecho, y que tomó estado público por la astucia del esposo de la víctima , José Parra de grabar a Castro, cuando el mismo se dio cuenta que se había excedido y llamándolo le dice : “Me mandé una cagada”. Entre explicaciones y escusas, Castro también intenta convencerlo “para ver cómo podemos arreglar”, según sus intenciones, las que fueron rechazas de plano cuando Parra le aclara: ”Esto no tiene arreglo, avanza solo”.
Hasta aquí los acontecimientos del dirigente del club albiceleste, cuya comisión resolvió una hora antes de una marcha con poca concurrencia de gente, darle una licencia hasta el 21 de abril cuando debe llevarse adelante la asamblea anual.
La lentitud de la dirigencia de la entidad con 101 años de trayectoria que agrupa menores de todas las edades y a la familia en general por disponer el CAS de diversas actividades y sobre todo el único natatorio del pueblo, expuso los intereses que se manejan y las especulaciones de acuerdo a la presión social y de quien se trata cuando hablamos de víctima y victimario.
La escasa concurrencia a la marcha que incluyó un escrache al domicilio de Castro, la sede del club y la comisaría local, con pancartas contra Gabriel “Pochoclero” Carbajal y los integrantes del semanario Reflejos por el silencio cómplice y coartar la libertad de expresión a la familia que pidió espacio en ambos medios para hacer público el caso, de la misma manera que esos comunicadores ensobrados mintieron sistemáticamente con la “causa que no fue “ tan solo para cumplir con la orden del corvattismo de sacar de juego al conductor radial Pablo Peralta en el 2019 en un año electoral, puso de relieve la “doble vara” y “doble moral” con una mirada selectiva en la sociedad saavedrense acerca de a quien hay que acompañar o creer cuando se formulan denuncias de abuso sexual.
Dos hechos con distintos comportamientos
Días atrás quedó comprobado en una denuncia en redes sociales de una joven acusando a un familiar de haberla abusado, la gran interacción, acompañamiento y “veces compartidos” el posteo de la víctima, cuando el caso descripto más arriba no tuvo ni siquiera espacio en la televisión local, y mucho menos, llamados de solidaridad para Parra y su esposa, familia que hace poco tiempo perdió a un integrante en un siniestro vial.
En tiempos donde las redes sociales mandan, y su uso y alcance son de una magnitud infinita, es un tema para expertos en comunicación digital y social, sociólogos, por qué es tan evidente en ese reducto como el público o usuarios de Facebook, Instagram o Twitter resuelven solidarizarse con una víctima, y con otra, demuestran un comportamiento sumamente apático, desinteresado e insensible.
Y estamos hablando que ambas víctimas, prácticamente tienen la misma edad, donde la franja etaria participante con comentarios, compartidos y emojis son todos nativos digitales, pero se han comportado de una manera asimétrica entre uno y otro caso, cuando en realidad, el dolor sufrido por ambas debe ser el mismo.
Para pensarlo. Hasta la próxima.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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