(Por Ciudad Noticias): Mientras la gestión de Matías Nebot enfrenta cuestionamientos por la Comisión Investigadora y sus defensores rechazan los planteos de la oposición, un documento oficial expone un dato difícil de ignorar: hasta septiembre, el programa municipal de Prevención había registrado gastos por apenas $547.925, pese a disponer de más de $8,2 millones.

En Pigüé, la prevención de los consumos problemáticos pasó a ocupar un lugar central en la discusión política. El propio intendente Matías Nebot reconoció públicamente en julio que llevaba 308 días sin consumir y relató que había atravesado aproximadamente dos años de consumo. La cronología que surge de sus declaraciones ubica parte de ese período durante su gestión, iniciada el 10 de diciembre de 2023. Esa coincidencia temporal no demuestra que su situación personal haya condicionado las decisiones municipales, pero sí abrió interrogantes que terminaron formando parte del debate institucional.
La creación de una Comisión Investigadora y las discusiones sobre decisiones administrativas, entre ellas la reducción de la carga horaria de trabajadores municipales, profundizaron el enfrentamiento político. Desde sectores cercanos al oficialismo se cuestionó a la oposición por su actuación, mientras el debate público incorporó reiteradas referencias a la prevención y al acompañamiento de quienes atraviesan consumos problemáticos.
Sin embargo, los números del propio Municipio muestran una distancia considerable entre el discurso y la ejecución presupuestaria.
Según el Estado de Ejecución del Presupuesto de Gastos al 30 de septiembre de 2026, el programa denominado Prevención, dependiente de la Secretaría de Salud, contaba con un presupuesto vigente de $8.293.482,95. De esa suma, apenas se habían devengado $547.925. En otras palabras, con nueve meses del año transcurridos, el Municipio había ejecutado solamente el 6,6% de los fondos disponibles para ese programa.
Más de $7,7 millones seguían sin devengarse. Un contraste que exige explicaciones, especialmente cuando la prevención aparece de manera recurrente en el discurso público de la gestión y de quienes la respaldan.
El dato no permite afirmar que todo el trabajo municipal sobre consumos problemáticos se financie exclusivamente a través de esa partida. Tampoco demuestra por sí solo la ausencia de actividades preventivas. Pero sí plantea una pregunta concreta: ¿por qué un programa específicamente identificado como Prevención mostraba semejante nivel de subejecución al finalizar septiembre?
La prevención no se mide únicamente por las charlas, los mensajes públicos ni las declaraciones de buenas intenciones. También requiere recursos, planificación, equipos de trabajo y continuidad. Y cuando los números oficiales muestran un nivel de ejecución tan reducido, resulta razonable exigirle al Ejecutivo que explique qué acciones estaban previstas y por qué los fondos permanecían mayoritariamente disponibles.
En medio de las acusaciones políticas alrededor de la Comisión Investigadora, la gestión de Nebot enfrenta así otro interrogante, esta vez estrictamente presupuestario. Porque hablar de prevención es importante, pero demostrar cuánto se invierte efectivamente en ella también forma parte de la responsabilidad de gobernar.
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