(Por Ciudad Noticias): El lunes por la noche, en Tucumán 91, un hombre resultó herido tras una riña. A pesar de la víctima ensangrentada y los daños materiales, la policía no preservó la escena ni identificó a los autores, incumpliendo normativas vigentes de la Provincia de Buenos Aires.

Pasadas las 23:00 horas del lunes, la tranquilidad de la calle Tucumán al 91 se vio interrumpida por una violenta disputa. Un hombre fue golpeado en el cráneo con un caño de hierro, quedando visiblemente ensangrentado en la vía pública. Fue asistido por una ambulancia del nosocomio saavedrense y recibió múltiples puntos de sutura. Sin embargo, el foco de la noticia hoy no es solo la violencia, sino la presunta negligencia en el cumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los efectivos que intervinieron.
El «error» en el procedimiento: Lo que marca la Ley
Según el Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires y los protocolos de actuación para la Policía Bonaerense, ante un hecho de esta naturaleza (lesiones y daños), el personal policial no tiene opción: debe actuar de oficio.
Preservación del lugar (Art. 226 CPP): Al haber sangre y un vehículo destrozado (la moto), la policía debió cercar el área. Al no hacerlo, se perdió la posibilidad de realizar pericias sobre las manchas hemáticas y la posición de los objetos.
Secuestro de elementos (Art. 224 CPP): El caño de hierro es el «arma del delito». El protocolo exige su secuestro inmediato para la cadena de custodia. Según testigos, el elemento permaneció en el lugar sin ser resguardado.
Identificación y Aprehensión (Art. 151 y 153 CPP): Ante un delito en flagrancia o con autores presentes en el domicilio, la policía debe identificar a todos y, de ser necesario, aprehender preventivamente a los sospechosos bajo la dirección de la Fiscalía de turno. En este caso, se permitió que los involucrados permanecieran en el domicilio de Tucumán 91 sin ser sometidos a proceso.

Un vacío legal que garantiza la impunidad
La inacción en los primeros minutos de un hecho de sangre es crítica. Sin la identificación de los presentes y sin el secuestro del arma utilizada, todo queda con una causa «vacía» de pruebas físicas.
Este accionar, no solo desprotege a la víctima —cuya moto quedó destrozada como evidencia del ataque de furia—, sino que pone en duda la capacitación o la voluntad de la fuerza para intervenir en conflictos donde los autores están claramente identificados.
Hasta el momento, las autoridades policiales local no han aclarado bajo qué criterio se decidió no preservar la prueba ni aprehender a los responsables de un hecho que, por su gravedad, debió haber iniciado una causa penal inmediata por Lesiones y Daños.
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