(Por Ciudad Noticias): La política regional no perdona la falta de códigos y hoy el distrito de Saavedra es el claro ejemplo de cómo se dilapida un capital político por soberbia. Mientras en los distritos vecinos el panorama es de crecimiento y continuidad, el intendente Matías Nebot atraviesa un naufragio que ya no puede ocultar. Resulta incomprensible cómo el jefe comunal decidió romper puentes con quienes le dieron el sustento para llegar: el desprecio mostrado hacia el entorno de María Fernanda Bevilacqua, y particularmente hacia su esposo —a quien Nebot hizo instalar en Pigüé para luego eyectarlo de la oficina de Prensa apenas un mes después—, marca el inicio de un aislamiento que hoy lo deja expuesto ante toda la Sexta Sección. Ese maltrato hacia la familia de Carlos Bevilacqua, un armador de peso en Villarino que le aportó estructura y experiencia, es una mancha que la política regional no olvida.
El contraste con Tornquist es humillante para la actual gestión saavedrense. Allí, Sergio Bordoni no solo se mantiene como el referente indiscutido con un cargo estratégico en el Banco Provincia, sino que ya proyecta con paso firme a su hija, Estefanía Bordoni, como la sucesora natural para el 2027. Estefanía, hoy intendenta interina, garantiza esa frescura y continuidad que el partido vecino ostenta con orgullo. Mientras tanto, en Saavedra, Nebot se queda con la «resaca» de un gabinete donde ya se fueron más de una docena y media de funcionarios. Lo que queda en su Ejecutivo es un grupo que está por la plata o el poder, con personajes impresentables como Gabriel Marconi, que en su WhatsApp ostenta una foto de perfil con micrófonos hechos por IA, intentando vender un vecinalismo que agoniza y que nunca llegó a parecerse a los modelos de Villarino o Tornquist que tanto quiso imitar.
A este escenario de soledad se le suma la sociedad con Leticia Iacovelli, una figura que hoy representa el oportunismo más rancio. Su falta de códigos con «pesos pesados» como Alejandro Dichiara y Pablo Garate le está pasando factura a una gestión municipal que nunca terminó de definirse. Ese «panquequismo» político de Iacovelli terminó por aplastar a un Nebot que hoy ve con dolor cómo los grandes jugadores ya han elegido otro camino. La gran bendecida del Frente Renovador en el partido de Saavedra es Andrea Guardese, quien a pocos meses de asumir su banca ya cuenta con el respaldo total de Sergio Bordoni y del propio Sergio Massa. A pesar de haber tenido que soportar gritos e intentos de prohibición por parte del Intendente para que no participara en reuniones partidarias regionales, Guardese se consolida mientras Nebot intenta retener un poder que ya todos le sacaron de encima.
Hoy, la foto de la región muestra a un Carlos Bevilacqua y a un Sergio Bordoni pisando fuerte con proyectos serios, mientras que en Saavedra el Intendente resiste como puede entre traiciones internas de funcionarios que ya se ofrecen a La Libertad Avanza y el vacío absoluto que deja el haber traicionado a quienes lo hicieron caminar.
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