(Por Ciudad Noticias): Su camino comenzó en 1975 cuando se dio cuenta que en el pueblo no había recursos y centros especializados para personas con dificultades motoras o cuando alguien sufría un accidente. Abrió las puertas desinteresadamente, acobijando a los que pagan una cuota o aquellos que no pueden hacerlo. Pesas, campamento, gimnasia, artes marciales, y un guía de varias generaciones resume a “Beto” al que quieren nombrarlo “Ciudadano Ilustre”.
El presidente del Centro de Exresidentes Saavedrenses Gustavo Kwiatkowski, propuso que Omar “Beto “Dello Russo sea designado «Ciudadano Ilustre” por su dilatada trayectoria y aporte social y comunitario que lleva por décadas en la Sociedad Italiana de Saavedra.
En 1998 el Concejo Deliberante lo distinguió como “Ciudadano del Buen Hacer”.
El exresidente compartió en el grupo de Facebook fotos y un video del polifacético “Beto” instruyendo artes marciales y rutinas de gimnasio.
El entrenador en 1975 decidió unirse al gimnasio de la Sociedad Italiana y a especializarse, principalmente, en el diseño de máquinas para poder trabajar con pacientes que estén en recuperación. “Beto” sin dudas ha forjado múltiples mentes y cuerpos sanos, alejando a los más jóvenes de los vicios y de la mala vida, y, aportando mejor calidad de vida a los adultos mayores, incluso han llegado abuelos de 90 años para sus ejercicios.
Dello Ruso hasta fabricó aparatos, sumando más de 50 máquinas que permiten una preparación integral de los concurrentes.
Debido a la carencia en muchos pueblos de lugares adecuados para realizar distintos trabajos de recuperación muscular, Dello Russo buscó la manera de poder brindarles a los habitantes de Saavedra una opción que cubra dichas necesidades.
Una mirada solidaria
«Mi preocupación nació al ver que, cuando una persona tenía un accidente, en el pueblo no existía un lugar adecuado para poder brindarle las armas necesarias para superar esa dificultad», contó «Beto» en una ocasión.
«Comprar un aparato se hacía difícil, ya que no tenemos las mismas posibilidades que en las ciudades grandes; no me quedaba otra. Le buscaba la vuelta, estudiaba mucho y después de elaborar un proyecto, comenzaba con el armado», explicó.
El camino transitado
El primer presidente de la Sociedad Italiana fue Nicolás Sabatini. Con el transcurso del tiempo llegaron a tener 2.000 asociados y por razones dispares de la masa societaria, el 17 de junio de 1917 se labró una nueva acta fundacional, encabezada por Bautista Mutti.
En 1927 se logró la construcción del actual edificio. Un año más tarde se le otorgó la personería jurídica.
Grandes veladas artísticas, eventos de distintas índole y variados festejos se lleva a cabo en dichas instalaciones, que eran las más apropiadas de la comunidad.
Ya sin mutual por el resurgimiento de distintas obras sociales y fallecidos los primeros pioneros, la Sociedad Italiana pierde socios y comienza una etapa, aunque signada por la decadencia.
En 1975, durante la presidencia de Vicente Cappelleri, se pone en marcha la propuesta del joven instructor en sobrecarga ‘Beto’
Dello Russo, quien acompañado por un grupo de chicos de ambos sexos, fundaron un gimnasio con el propósito de integrar a los menores a través de la contención de las disciplinas deportivas.
Básquetbol, vóleibol, cesto, patín, yudo, campamentismo, pesas y lucha eran algunas de las disciplinas que comenzaron a dictarse.





¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora