Pringles: se reanudó una obra de viviendas que estuvo parada por 10 años por la desidia de la Nación

Tras 10 años de espera, la comunidad de Indio Rico se esperanza con ver finalizada una obra que alguna vez fue calificada en el distrito de Coronel Pringles como “las casas de la vergüenza”.

Se trata de las 20 unidades habitacionales licitadas en 2007 e iniciadas en 2009, que nunca se terminaron.

“Estamos recogiendo los frutos de aquello que empezamos en 2015”, señaló el intendente Carlos Berterret durante una recorrida por la obra del exPlan Federal.

“En vez de hacer una presentación formal de los trabajos, primero se comenzó a trabajar y después vinimos a visitar la obra -aclaró el jefe comunal-. Quisimos que sea así porque el Plan Federal de Viviendas generó mucha desilusión en todo Coronel Pringles, así como en la localidad de Indio Rico; no podíamos anunciar el arranque en una declaración de prensa, sino que había que hacerlo con los obreros trabajando”.

Berterret recorrió el predio junto con el delegado Luis Di Croce, el secretario técnico Diego Pelegrinelli y el titular de la cartera de Gobierno y Seguridad, Sergio Casey.

El intendente señaló que, de las 20 viviendas, cuatro tienen apenas la platea de fundación y “hay que hacerlas de cero”.

Pelegrinelli puntualizó que el nivel de avance general es del 28%, por lo que todavía “queda más del 70%, incluyendo la provisión de agua, cloacas, tendido eléctrico y demás servicios”.

“El monto actualizado para la construcción de las viviendas es de alrededor de 8.600.000 pesos, más lo que podrían ser actualizaciones a futuro”, dijo

Los trabajos están a cargo de la cooperativa de trabajo Raíces.

Una vergüenza

“Las casas de la vergüenza” fue el nombre que se le dio, durante años, a las 200 unidades que el gobierno nacional licitó para Coronel Pringles e Indio Rico en 2007, a través del desaparecido Plan Federal.

Esta dura calificación hacía alusión a dos aspectos del proyecto: contemplaba la ejecución de apenas 200 casas, cuando partidos vecinos como Coronel Suárez habían recibido más de 1.300 en el mismo período; y a que las obras fueron abandonadas por completo en 2010, por falta de pago, haciendo añicos los sueños de centenares de familias.

Pringles ni siquiera había podido ingresar a la primera etapa del Plan Federal. Por eso tuvo que esperar a 2007 para que la Nación le permitiera licitar 180 cupos de la segunda parte del programa habitacional en la ciudad cabecera y 20 en Indio Rico.

Las obras comenzaron en 2009, a cargo de una empresa de Pergamino, Lavitola y Berniell Construcciones.

El arranque fue auspicioso, pero a los pocos meses comenzaron los problemas por falta de pago y la negativa de la Nación a actualizar los valores de la obra.

En estas condiciones los trabajos avanzaron a los tumbos, hasta que en septiembre de 2010 la firma dijo basta, dejó en la calle a decenas de trabajadores pringlenses y puso en punto muerto la ejecución de las 200 casas.

“La empresa fue sincera: no pudo soportar las moras en los pagos. Les planteamos que necesitábamos que siguieran, pero nos dijeron que no tenían cómo”, refirió el aquel entonces secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos pringlense, arquitecto Martín Beber.

El avance general de la obra era del 47,5% (hoy es menor por el deterioro y el saqueo), pero ninguna casa estaba terminada.

Durante los años siguientes el municipio apostó a reanudar los trabajos por administración. Tras rescindir el contrato en noviembre de 2011, comenzó la gestión de fondos, pero la Nación cerró todas las puertas.

Por ello en enero de 2012 se tomó la decisión de ir terminando la obra con fondos municipales. Para ese entonces las casas a medio construir estaban muy deterioradas.

El avance fue escaso: para fines de 2015 -fecha en que asumió el actual intendente Carlos Berterret- se llevaban entregadas apenas 30 casas.

El jefe comunal decidió cambiar la estrategia y tratar de reanudar gestiones con las nuevas autoridades nacionales y provinciales.

A los pocos meses le confirmaron los fondos para terminar las casas y, en 2016, se reanudaron los trabajos. El año pasado se presentó el proyecto final de terminación y se entregó gran parte de las viviendas. Ahora llegó el turno de Indio Rico. (LN).-