Pintura para la militancia, abandono para los vecinos: el doble discurso camporista ante las familias del parque

(Por Ciudad Noticias): Mientras el concejal Nicolás Catalano usa en sesión la imagen de familias viviendo en el parque para cargar contra la focalización de subsidios, su espacio político muestra capacidad para inaugurar locales, pintar murales partidarios y sostener estructura proselitista. La pregunta ya no es qué denuncian: la pregunta es qué solucionan.

El debate por la Zona Fría merecía seriedad. La quita o recorte de un beneficio que impacta sobre vecinos, familias, jubilados, trabajadores y comercios del distrito de Saavedra no es un tema menor. Pero en medio de esa discusión, el concejal camporista Nicolás Catalano eligió correr el eje y apelar a una escena social extrema: dijo que en el distrito hay “siete personas” o “siete familias” viviendo en el parque, e incluso mencionó a una persona “viviendo en un pozo”.

La frase buscó conmover. Pero también lo dejó expuesto.

Porque si un concejal sabe que hay familias viviendo en un parque, no alcanza con usar esa imagen en un discurso. No alcanza con golpear la mesa, levantar la voz o decir “vayan a verlo”. Si él ya lo vio, si él ya lo sabe, si él mismo lo denuncia públicamente, entonces la pregunta es inevitable: ¿qué hizo concretamente por esas familias?

La Cámpora y el peronismo local sí muestran capacidad de organización cuando se trata de política partidaria. En abril de 2025 se informó la inauguración de una nueva Unidad Básica de La Cámpora en Pigüé, ubicada en Belgrano 828, presentada como un espacio para actividades políticas, sociales y culturales de la agrupación. Meses después, en agosto de 2025, Fuerza Patria Saavedra inauguró otro local partidario en Pigüé, en Av. Casey 54, en un acto encabezado por Nicolás Catalano como candidato a concejal, con el objetivo de recibir inquietudes, escuchar propuestas y organizar la campaña.

También hubo recursos, tiempo militante y presencia pública para murales. Un medio pigüense informó que La Cámpora Saavedra-Pigüé convocó a pintar un mural bajo la consigna “Argentina con Cristina. CFK es inocente. CFK libre” en Plaza Eva Perón. Otro, además, publicó que ese mural en homenaje a Cristina Fernández de Kirchner fue impulsado por representantes de La Cámpora y generó controversia en la comunidad.

Entonces el contraste es brutal: hay brocha, hay pared, hay local, hay acto, hay sede, hay estructura, hay militancia organizada. Pero para las familias que el propio concejal dice que viven en el parque, la respuesta visible parece ser cero.

No se trata de negar la defensa de la Zona Fría. Al contrario: el distrito debe defender lo que le corresponde. Pero una cosa es rechazar un recorte tarifario y otra muy distinta es utilizar la pobreza local como escenografía discursiva mientras se destinan energías a fortalecer estructuras partidarias.

Porque una Unidad Básica no abriga a una familia que duerme a la intemperie. Un mural partidario no le resuelve el techo a una persona que vive en un pozo. Una consigna pintada no reemplaza una gestión concreta. Y una sesión del Concejo no puede transformarse en teatro de indignación si después no hay expediente, asistencia, emergencia habitacional, seguimiento social o una propuesta real sobre la mesa.

Catalano dijo: “vayan a verlo”. Pero él es concejal. Él no está para mandar a otros a mirar. Está para actuar.

La sensibilidad social no se mide por la fuerza con la que se grita en una banca. Se mide por la capacidad de transformar una denuncia en una solución. Y ahí es donde el relato camporista empieza a hacer agua: denuncian abandono, pero no explican qué hicieron; hablan de derechos, pero priorizan la construcción partidaria; se presentan como defensores de los vulnerables, pero usan a los vulnerables como argumento y no como prioridad.

La política local no necesita más paredes pintadas. Necesita respuestas.

Si hay familias viviendo en el parque, el tema no puede aparecer como frase de ocasión dentro de otro debate. Debe ser una urgencia institucional. Debe haber nombres de áreas intervinientes, relevamientos, informes, asistencia social, alternativas habitacionales y responsabilidades claras. De lo contrario, la denuncia se convierte en acting.

Y ese es el verdadero problema: la pobreza no puede ser usada como utilería de campaña.

La Cámpora puede inaugurar los locales que quiera, pintar las paredes que quiera y reunirse donde quiera. Pero cuando un dirigente de ese mismo espacio dice que hay familias viviendo en un parque, queda obligado moral y políticamente a responder algo mucho más simple que un discurso: qué hizo, cuándo lo hizo y qué solución consiguió.

Hasta que esa respuesta aparezca, la imagen es demoledora: paredes pintadas para la militancia, locales abiertos para la campaña y familias vulnerables esperando soluciones reales.

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