Pigüé: cinco décadas de vida y canto de la Agrupación Coral Francisco Issaly

El coro nació por iniciativa del padre Baltabur. Con su nombre, se reconoció la historia de uno de los fundadores de Pigüé.

 “Cantar para vivir, vivir para cantar”, el lema que los identifica también marca un modo de vivir de un entusiasta grupo de coreutas que, desde hace medio siglo, cantan a coro a Pigüé y también en varias ciudades de nuestro país y el mundo que han visitado en varias giras.

Nació como una inquietud navideña por parte de un grupos de fieles con la impronta de Pedro Combes, que fue el principal impulsor de crear un grupo coral religioso, orientándolos durante 35 años como su primer maestro, y quien también le propuso al grupo reconocer a Francisco Issaly, no reconocido entonces, como cofundador de Pigüé, algo que después se enmendó, y por eso la actual Agrupación Coral lleva su nombre.

Combes, que actualmente tiene 89 años, fue reconocido en uno de los momentos más emotivos del concierto de gala que la Agrupación brindó hace unos días con motivo del 50º aniversario.

La distinción al maestro Pedro Combes, el primer director y fundador del coro, por parte de Yamil Sevenants Sánchez.

“El coro nace en 1969 por iniciativa del padre Baltabur. Pedro Combes era un joven profesor de música que daba clases en el colegio La Salle, fue convocado y así nació el coro parroquial, después coro Francisco Issaly”, recuerda Yamil Sevenants Sánchez, uno de los que se sumó al grupo hace 29 años, siendo uno de los de mayor antigüedad que permanece en actividad, luego de que una de las fundadoras Norma Cura se retirara el año anterior, y la otra que sigue como fiel coreuta casi desde sus inicios es Norma Mutti.

“Me formé con Pedro en su momento como coreuta, aprendí con él. Después tuvimos cinco directores”, contó.

Mientras que Ricardo Azurmendi, que se sumó en 2010, recuerda que sus compañeros le remarcan que el primer director los convocaba casi diariamente si no era para cantar, para compartir una comida o una reunión. “Y eso era todo un ámbito de cuestión social, con un compromiso que iba más allá, con un grupo de apoyo”, señaló.

El coro ha tenido un máximo de 45 integrantes, con un número que ha fluctuado, pero logrando mantener una cantidad razonable como lo indica el total de 26 que están actualmente.

“Los tiempos han cambiado. La forma de acceder a la música también es distinta, hace 50 años no había muchas opciones para quienes querían cantar, o lo hacían en algún grupo musical o se sumaban al coro, y hoy hay otras opciones para quienes quieren animarse a cantar”, acotó Sevenants Sánchez.

“También está el tema de los viajes y de conocer otras regiones. Mucha gente conoció distintos lugares de la Argentina gracias al coro, ya que tenemos por costumbre hacer un viaje largo en el año, y hemos estado en Catamarca, Córdoba, Mendoza, San Luis, Bariloche, Neuquén y también en Chile, Uruguay y más recientemente Francia”, destacó.

En sus inicios fue un coro parroquial que cumplía una función litúrgica de importancia en las celebraciones religiosas, que cambió con la reforma del Concilio Vaticano II, se le dio mayor importancia al canto de la feligresía y los coros fueron perdiendo relevancia.

“Y en el centenario de Pigüé en 1984, Pedro, conociendo la historia de uno de los dos fundadores de Pigüé, Francisco Issaly y viendo que nadie lo recordaba en esa fecha tan especial, sólo se hablaba de Clemente Cabanettes y Eduardo Casey, nos propuso pasar a denominarnos Agrupación Coral Francisco Issaly, y nos dio un decálogo escrito de quién había sido Issaly y su importancia fundamental, su aporte esencial en la historia del nacimiento de Pigüé”, contó Sevenants Sánchez.

Y también que, desde entonces, comenzaron a incursionar en música profana.

“Hoy después de 50 años, el coro tiene algunas canciones religiosas en su repertorio pero son las menos; el 90 % son canciones profanas”, añadió.

Sin dudas que el viaje que realizaron hace un tiempo a Francia, a la zona del Aveyron, de donde son oriundas las primeras 40 familias francesas que fundaron Pigüé, fue para los integrantes del coro algo muy especial.

“Conocer parte de la historia de los fundadores fue muy fuerte e increíble, y nos recibieron como auténticos embajadores, porque Pigüé es la única colonia averonesa fuera de Francia”, contó Azurmendi.

“Desde hace dos años empezamos a tener una mirada de proyección cultural, tratando de hacer algo más que el coro. Así surgieron los viernes de piano en el Concejo Deliberante, la Cantata a Issaly que fue una obra diferente con una convocatoria a artistas de todos los ámbitos. Popi Spatocco fue el creador de la música, con una orquesta de cuerdas y logramos algo de mucha calidad, muy reconocido y que llega al alma”, sostuvo.

Pablo Muñoz Barra dejará de ser el director de la Agrupación Coral. La tarea la continuará la profesora Claudia Clemente, quien será la primera mujer que estará al frente del grupo pigüense.

Yamil Sevenants Sánchez (izq.) y Ricardo Azurmendi.

“Seguramente vendrá con su impronta. Ella iniciará su labor en marzo y será un nuevo proceso de adaptación de ambas partes”, dijo Sevenants Sánchez.

Para sostener la actividad, honorarios del director y otros gastos, los integrantes de la Agrupación Coral abonan una cuota mensual.

“Al margen de los colores políticos hemos tenido ayuda del área de Cultura del municipio para los viajes. Pedro (Combes) siempre hizo su tarea ad honorem durante 35 años, pero a partir de ahí los directores que han venido son profesionales y, obviamente, cobran por su trabajo, que es algo lógico, y nos hizo cambiar la cabeza para ver cómo conseguir recursos. Lo hacemos con un montón de iniciativas que se suman a lo que abonamos como cuota y algún aporte del municipio”, confió.

“Por ejemplo, el viaje a Francia para muchos fue un esfuerzo enorme, y eso que lo comenzamos a organizar dos años antes, pero por suerte lo logramos. A nosotros nos gusta planificar las cosas con tiempo; no nos gustan las cosas improvisadas”, culminó. (Agencia Pigüé).