Peronismo local en crisis: Entre la resignación y la ausencia de rumbo

(Por Ciudad Noticias): Las próximas horas serán determinantes para el peronismo del Partido de Saavedra. A pocas instancias del cierre de listas, el escenario es preocupante: hay desconcierto, silencio y una alarmante falta de conducción política entre quienes deberían estar marcando el rumbo del movimiento justicialista en el distrito.

El acuerdo sellado a nivel provincial por Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof determinó unificación y estrategia. En ese marco, se definió delegar en intendentes de confianza de estos espacios la responsabilidad del armado territorial. En Saavedra, esa lapicera recayó en el intendente Matías Nebot, de origen vecinalista, pero claramente alineado al Frente Renovador que lidera Massa.

Esto no debería sorprender. Lo que sí sorprende —y duele— es la ausencia de una reacción clara del peronismo local, que mira desde la vereda la construcción de una lista en la que la identidad peronista aparece diluida, subordinada a una lógica de acuerdos verticales que priorizan obediencias y cargos antes que historia, territorio y militancia.

EL VACÍO QUE NO SE EXPLICA

Durante años, el peronismo distrital fue columna vertebral de la vida política de Saavedra. Hoy, se encuentra en una posición marginal, sin capacidad de incidencia, y —lo que es más grave— sin voluntad de plantarse con dignidad ante una imposición que les deja apenas un lugar simbólico en la lista.

El tercer lugar que habría sido reservado para los sectores que responden a Marisol Merquel (alineada a Kicillof) y a la concejal Clarisa Rivas (referente del PJ distrital) no ha sido ocupado, al menos por ahora. Y más allá del gesto, lo que queda a la vista es la falta de estrategia, de diálogo, y de compromiso para disputar un armado verdaderamente representativo del peronismo local.

RESPONSABILIDADES QUE NO SE PUEDEN EVADIR

Es cierto que muchos peronistas hoy apuntan contra Nebot por el armado de la lista. Pero sería un error —y una falta de autocrítica— convertirlo en chivo expiatorio. La verdad incómoda es que el peronismo local lleva años fracasando en su misión política. La elección del 2023 lo dejó en cuarto lugar en el distrito. No es la lapicera de Nebot la que explica ese retroceso, sino la falta de construcción real, la desconexión con la ciudadanía, y la incapacidad de ofrecer una alternativa confiable y competitiva.

Quienes hoy se rasgan las vestiduras por la «pureza peronista» deberían primero hacer un balance serio del rol que han tenido en esos resultados. Porque no hay legitimidad moral en quienes no pudieron ganar, ni construir, ni sumar. El peronismo no puede exigir lugares si no es capaz de sostener territorialidad, liderazgo y proyecto colectivo.

EL PESO DE LA INDIFERENCIA

El problema no es solo que la lapicera la tenga otro. El problema es que el peronismo distrital no quiso, no pudo o no supo construir una propuesta propia, sólida, competitiva y con vocación de poder real. Se cedió el territorio sin dar pelea, sin abrir debate, sin movilizar la estructura partidaria ni convocar a la militancia. Algunos justifican esta parálisis con frases altisonantes, otros optan por el silencio. Pero todos comparten la misma consecuencia: una lista armada desde afuera, con figuras sin historia en el movimiento, y con una base desmovilizada y desilusionada.

Se habla de unidad, pero no hay síntesis. Se invoca la doctrina, pero no se aplica. Se dice representar al pueblo, pero se lo ignora en las decisiones clave.

UN FUTURO EN DISCUSIÓN

Mientras tanto, en los pasillos, en charlas entre militantes y entre ediles sin libreto, circula una inquietud cada vez más fuerte: ¿qué quedó del peronismo en Saavedra? ¿Es solo un sello vacío, disponible para los acuerdos de ocasión? ¿O todavía hay quienes están dispuestos a recuperarlo desde la acción, el debate y la mística?

Muchos se preguntan si el peronismo va a volver a tener dirigentes a la cabeza, o si seguirá necesitando poner la cabeza de los dirigentes sobre la mesa cada vez que hay que negociar una lista. Lo cierto es que no hay doctrina sin participación, ni unidad sin representación.

El cierre de listas puede ser solo un trámite para algunos. Pero para quienes creen en el peronismo como herramienta transformadora, estas horas son una interpelación profunda: callar o construir. Aceptar o resistir. Resignarse o renacer.

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