Paro municipal: “Bombo, ranchada y choripán”, síntesis del apriete sindical

No hace una semana que el intendente Gustavo Notararigo asumió y pareciera que el Sindicato de Trabajadores Municipales del partido de Saavedra (STM), desconocía , que las arcas municipales no dan para más.

Nadie puede obviar el justo reclamo de los trabajadores, en un país con una tasa de desocupación altísima, pobreza que sigue creciendo y los gobierno provincial y nacional, que todavía evalúan medidas para amortiguar las necesidades de los sectores vulnerables y mitigar el siempre presente miedo del clamor popular de cada diciembre.

Alberto Fernández y el gobernador Áxel Kicillof son cautelosos, porque todavía hacen números, antes de los anuncios: ¿Por qué Néstor Batista cree que Notararigo tiene la lapicera y calculadora mágica?. Un complicado panorama deberá afrontar el intendente, con el eterno secretario general Batista a no hacérsela fácil al oficialismo distrital.

No por algo, tres días antes que Corvatta terminara su gobierno, los municipales anunciaron paro.

Los contribuyentes, los mismos que pagan “los mejores salarios de la provincia de Buenos Aires” , dijo el propio Corvatta en referencia a la voracidad de Batista y un puñado de operarios, que cobran los mejores sueldos, debieron salir a juntar la mugre por la huelga que se profundiza.

Ya habíamos adelantado en Ciudad Noticias que había que abandonar la rancia política; un preludio digamos de lo que ocurre ahora en el distrito. No permitir que Notararigo se acomode y atiendas las urgencias de familias que no tienen para comer o comprar una garrafa, habla de la falta de sensibilidad del STM.

A Notararigo, el presidente de la comisión de fomento de Saavedra, Rául Isidro cuando faltaban tres días para que jure, le hizo saber la lista de los reclamos que jamás Corvatta escuchó. La ocasión era esta semana, cuando el jefe comunal concurra al acto por los 131 años de la fundación de Saavedra.

Batista no quiere tomar la sopa, y rechazó el 5 por ciento de mejora que le ofrece el ejecutivo, que además contempla retomar las negociaciones en enero, cuando ya Notararigo cuente con el presupuesto provincial y municipal más afinado.

Irritado con “los trapos” y bombos , Batista frente al palacio municipal trasladó el fervor de sus bravos para el sonido ensordecedor en la vereda. Y fue más allá: “Vamos a hacer una ranchada porque como somos unos negros de mierda….”, en alusión a comentarios en redes sociales, donde la gente expresa su enojo por tantos días de paro. Y aclaró que “los que salieron a juntar la basura son todos radicales y un compañero”.
Por lo cual, Batista no aceptó la oferta y el paro sigue. Deberá estimarse una inminente conciliación obligatoria de parte del ministerio de Trabajo, pero mientras tanto , la mugre asoma y en Saavedra también , salieron los solidarios vecinos a recolectar los residuos.

“Bombo, ranchada y choripán”, síntesis del apriete sindical, para hacérsela difícil al reciente asumido intendente