“Las dos caras de la pandemia” (Por Carolina Papandrea para Ciudad Noticias)

(Por Carolina Papandrea); Cien días parados, obstinados en un confinamiento que parecería no llegar nunca a su fin, con el único objetivo de no colapsar el sistema de salud, prevaleciendo la vida, condenando la economía. Y ahora, con la sociedad dividida en opiniones bien marcadas, sin matices, que está trayendo más problemas que soluciones.

Así es Argentina: blanco o negro. Y si estás en el medio te tildan de “tibio”, porque cualquier ocasión calza como anillo al dedo para hacer política.

Detrás del endurecimiento de la cuarentena hay muchas decisiones que se pueden cuestionar, porque siempre hay algo para mejorar y porque siempre hay una alternativa, pero lo que queda en evidencia es que muchos están saliendo a la calle para fastidiar al sistema que no los representa.

Y acá estamos, los que quedamos entre la grieta, observando por un lado a los denominados “rebeldes”, que adaptándose a esta nueva realidad, ya no marchan, simplemente desobedecen, porque pretenden boicotear cada una de las medidas tomadas por el Gobierno, agitando fervientemente la bandera “anti cuarentena”, perjudicando a quienes, al contrario de ellos, decidieron no mirar sólo sus ombligos.

Mientras tanto, en la otra vereda, tenemos a los que nunca se cuestionan nada y obedecen con la cabeza baja, dirigiéndose como las vacas al matadero, sin mirar hacia un costado, aún sabiendo que están condenados.

Y vamos por la vida creyéndonos siempre más vivos que los demás , escupiendo al techo, señalando con el dedo, pero precisamente somos la representación perfecta de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.

Hoy es el virus, Vicentin, el default, Alberto y cuanta excusa más se les venga a la cabeza, pero en realidad siempre fue y será la guerra entre los anti y los “K”. Esa necesidad caprichosa de que al otro le vaya mal. Porque sí, porque no nos gusta, porque no lo elegimos y ya.

Pero por favor, POR FAVOR, si vamos a compararnos y a exigir políticas como las que se toman en el primer mundo, procuremos, mínimamente, estar a la altura como sociedad. Si nos vamos a quejar de que se dispara el dólar, no compremos a 80 y revendamos a más de 100, porque eso, mis queridos amigos, se llama hipocresía…