(Por Ciudad Noticias): La decisión de Matías Nebot de hacer pública su historia personal vinculada al consumo de drogas abrió un debate que excedió ampliamente la situación individual del intendente de Saavedra.
Desde distintos sectores se destacó el valor de hablar de una problemática que muchas veces permanece oculta, se reconoció su proceso de recuperación y se acompañó el mensaje de que las adicciones deben ser abordadas sin estigmatización.
El propio Nebot sostuvo que contar su experiencia fortalecía la institucionalidad y afirmó que “la nueva política” tiene que ver con ser auténtico, decir la verdad y asumir responsabilidades.
También remarcó el trabajo realizado desde el municipio en materia de salud mental y prevención de adicciones, mencionando el incremento del presupuesto del área y la incorporación de profesionales para acompañar a vecinos y jóvenes.
Pero justamente a partir de ese discurso aparece una pregunta inevitable.
Si hablar de adicciones implica poner luz sobre una problemática que afecta a la comunidad, entonces la discusión no puede quedarse solamente en las historias personales de quienes atraviesan un consumo. También debe incluir a quienes forman parte del otro extremo del problema: las personas y estructuras que comercializan sustancias y generan un daño profundo en los barrios.
Porque detrás de cada caso de consumo existe también una cadena de distribución que permite que esa droga llegue a las calles.
La transparencia que el intendente reivindica como bandera política debería alcanzar también esa dimensión. Si el objetivo es construir una política seria de prevención, no alcanza únicamente con acompañar a quienes buscan recuperarse; también es necesario fortalecer las acciones destinadas a detectar y combatir a quienes hacen negocio con la vulnerabilidad de otros.
Nebot dijo sentirse libre después de contar su historia. Muchos valoraron esa decisión y destacaron su recuperación. Pero esa misma idea de libertad y sinceridad abre ahora un desafío mayor para quien ocupa la máxima responsabilidad institucional del distrito.
La pregunta no apunta a su pasado personal, sino a su presente como intendente:
¿Qué hará el Estado municipal, junto con las fuerzas y organismos correspondientes, para enfrentar a quienes venden y distribuyen droga en Saavedra?
Porque la lucha contra las adicciones tiene dos caras: una es acompañar y recuperar a quienes padecen el problema. La otra es impedir que quienes lucran con ese problema sigan destruyendo vidas.
Y ahí es donde la sociedad espera que el discurso de transparencia también se transforme en acciones concretas.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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