Kicillof, el tipo al que todo le salió mal (Politica) por Nicolás Sanz

Es sabido ya que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, empezó a perder capital político, el tema es que parece haberlo dinamitado casi por completo con decisiones que ha tomado desde su asunción al frente del Ejecutivo provincial.

El ex ministro de Economía se ha esforzado sobremanera para imponer el relato de la “tierra arrasada”, sin embargo, cada intento terminó siendo refutado y con ello, su credibilidad ha ido mermando bruscamente.

En un artículo publicado hace poco más de una semana en Tribuna de Periodistas, pueden encontrarse varias de las evocaciones realizadas por Kicillof y luego refutadas de forma contundente, incluso con documentación en mano.

No es casual, la jugarreta política que intenta instaurar el primer mandatario bonaerense resulta complicada por el hecho de haber recibido una de las cajas provinciales más ordenadas.

Si bien es cierto que la gestión de María Eugenia Vidal dejó una onerosa deuda, todos los pasos dados quedaron registrados y acomodados de forma tal que puedan ser visualizados fácilmente.

Ello provoca que cada falacia que se expida de la boca de Kicillof, resulte fácilmente rebatida, con argumentos, generando que en redes sociales se imponga la frase “dato mata relato”.

En fin, quien escribe estas líneas fue muy tajante al aseverar que en la provincia en cuestión existían los recursos necesarios para pagar el bono BP21, algo que terminó siendo cierto. Por caso, el pasado martes el gobernador resolvió abonar el total de la deuda por un total de 267 millones de dólares.

Kicillof aseguró haber pagado la totalidad de la deuda con recursos propios para “evitar un mal mayor” y “cuidar a la provincia”. Dicho en otras palabras, quiere tomar a los bonaerenses de ignorantes.

El abono total del vencimiento del bono con recursos propios refiere a su mal desempeño como negociador. Si sus palabras fuesen ciertas, la cancelación de la “cuota” la hubiese hecho antes de hacer la jugada política.

La idea de Kicillof era retrasarla hasta el 1 de mayo con el objetivo de poder instalar la idea de “tierra arrasada”, algo que le viene saliendo muy mal, y pagar en el 2021, año en que vence la deuda, a tiempo para poder asegurar que gracias a su administración la caja está en orden.

Le salió mal y no solo ha sido perjudicial para su imagen política, también para la provincia, ya que generó la desconfianza de los mercados y eso será pernicioso para la economía provincial.

Incluso, ¿Quién aceptará un “reperfilamiento” de pago de las deudas de la provincia luego de este actuar? ¿Acaso no es lógico que los bonistas quieran cobrar en dinero líquido y en tiempo luego de este antecedente? Probablemente nadie dé el brazo a torcer y ello dejará a la provincia en estado de casi inminente default.

La nueva estrategia para poder imponer el relato es un tanto polémica, ya que se intenta demostrar que la deuda del 2015 era ínfimamente menor a la que quedó en el 2019, el problema es que se hace a través de números reales y no nominales.

Ya lo había hecho Axel Kicillof en su cuenta oficial de Twitter. Ahora, desde la cuenta oficial del Frente de Todos, se repite la misma iniciativa con el hashtag “deuda insostenible”, descontando así el factor inflacionario y suponiendo que no hay cambios en el tópico monetario.

 

Esa malintencionada medida va de la mano de querer hacer creer que la administración anterior dejó las cuentas destruidas y que la actual las va a acomodar.

En fin, no se puede augurar que acontecerá en materia monetaria, pero si algo es seguro es que Axel Kicillof no es un personaje idóneo para manejar la caja bonaerense y que negociar no es algo que le salga bien.

FUENTE: periodicotribuna.com.ar