Hace 24 meses Alberto pedía llamar a los bomberos pues el dólar trepaba a los 21 pesos.

Hace un año, Fernández pedía llamar a los bomberos por un dólar a 21 pesos. Hoy el dólar blue llegó a 120. ¿Y ahora?

Hace menos de un año, el actual Presidente Alberto Fernández utilizaba la ironía para indignarse por el alza de la moneda norteamericana. ¡Llegaba a los 21 pesos! La recesión y la inflación parecían insostenibles. Pedía llamar a los bomberos. Aún no estaba en modelo campaña pero ya todo lo que olía a Macri era mala palabra, un fracaso y había que liquidarlo.

La historia ha demostrado que es cíclica y que, más allá de los deseos de algunos desaforados, no se escribe de prepo. En estos días, una de las asesoras estrella de Cristina Fernández de Kirchner lo dijo claramente. Se creen los dueños de la historia y la escribirán como sea: con sangre o con razones. Mientras la vicepresidenta la elogiaba en las redes sociales, mantiene su cuarentena de silencio en materia de coronavirus y economía.

La pelea del cristinismo es contra la libertad de expresión, el periodismo y la democracia. Es contra nosotros, los que creemos en esos valores. No es casual que en menos de un mes, Juan Martín Mena decida qué hacer con los arrepentidos, a quién darle información pública y controle el manejo de la mesa judicial. Dale poder a un hombre y sabremos quién es. Ya sabemos qué pasó con el gobierno de Cristina cuando quiso ir por todo. Como el escorpión, en la naturaleza de sus acciones encontraremos la respuesta a lo que vendrá.

Hoy a la economía no la apaga ni los bomberos que pedía Fernández hace un año. El dólar blue llegó a los 120 pesos, la inflación anualizada no baja de los 50 puntos, a pesar del congelamiento de las tarifas públicas, los créditos a las Pymes son una quimera y el desempleo está escondido al igual que la pobreza que va camino a duplicarse en menos de medio año de gestión. No es una exageración: de los 35 puntos que dejó Macri, la pobreza en la Argentina podría llegar a los 60 puntos o más. Depende de qué manera y cuándo se salga de la cuarentena más larga del mundo.

Fernández está cómodo con un país en el que nadie da explicaciones de nada, que la prensa es humillada como sufrió hoy, Eduardo Feinmann, los insultos de un intendente sospechado de hechos de corrupción, y la caza de brujas está desatada. La lista de los que “molestamos” se cumple a rajatabla. Cada semana otro colega se queda sin aire. Que los barbijos no nos callen. Que el coronavirus no tape la crisis económica preexistente y que aumentará, producto de pésimas decisiones políticas como pelearse con el empresariado, los bonistas, la clase media, la Corte Suprema de Justicia y todo aquel que cuestione a la Señora.

Alberto Fernández no debería llamar a los bomberos. Sólo escuchar menos a los alcahuetes y aplaudidores que suelen rodear a todos los Presidentes y empezar a gobernar para todos los argentinos. Los que lo votaron y los que no.

FUENTE: PERIODISMO Y PUNTO