FERNÁNDEZ NOMBRÓ AL ESCRIBANO DE MELDOREK, SCHOKLENDER Y BONAFINI COMO ESCRIBANO GENERAL DE GOBIERNO DE LA NACIÓN

Víctor Carlos Gaitán fue nombrado en el día de ayer como Escribano General de Gobierno de la Nación, dependiente del Ministerio de Justicia, según el decreto del Poder Ejecutivo 30/2019 pues “reúne las condiciones necesarias para ejercer dichas funciones” Aquí el decretazo “https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/223646/20191211

Pero quién es Gaitán? Según la causa judicial Sueños Compartidos, en la que están procesados los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, entre otros, Gaitán fue una pieza clave de la maquinaria de corrupción. Fue el escribano que certificó la compra de acciones por parte de Sergio Schoklender y del piloto de avión, Gustavo Serventich, de la firma Meldorek. A través de Meldorek, la Fundación de Bonafini capitalizaba los fondos públicos para construir viviendas. O sea, el Estado le dio 1296 millones de pesos a una Fundación, la más poderosa con excepción de la de Evita en los años 40, que luego giraba a la empresa privada que presidía su titular en la Fundación. Gaitán

No sólo eso. El escribano Gaitán participó en la conformación de Pasart SRL, la imprenta de Pablo Schoklender, y de Docamer SRL que gestionó un restaurante en San Telmo y que terminó en un escándalo con la empleada Alejandra Artacho. El flamante escribano de gobierno fue testigo de varios negociados amparados por la bandera de los derechos humanos. Uno de ellos: los famosos créditos del Bicentenario que gestionaba el ex vicepresidente condenado Amado Boudou. En diciembre del 2010, Meldorek estaba cerrando un crédito millonario por parte del Estado Nacional. En tiempos en que los microcréditos se pusieron de moda, el antecedente de Boudou muestra cómo terminan estos “proyectos económicos” cuando no existen los órganos de control y se manejan de forma discrecional.

Miriam Aquino, vecina de Villa El Cartón y referente barrial, sufrió aprietes, amenazas y hasta fue secuestrada por los matones de Schoklender. Un testigo de los hechos, según su relato reflejado en mi libro “El negocio de los derechos humanos” publicado en el año 2012 por Editorial Sudamericana, y confirmado en sede judicial ante el perezoso Norberto Oyarbide, relata cómo ocurrieron los macabros acontecimientos. En tiempos en que operadores mediáticos inventan “aprietes” lo de Aquino, como tantos testigos en peligro de aquellos tiempos, fue realmente amenazante:

Aquí un párrafo sobre Gaitán…

En las transitorias, Sergio le dijo a Pocho: “Ponele cuatro guardaespaldas y que nadie se acerque a Miriam”. Le prohibieron la palabra. En el comedor del barrio, Schoklender dijo a los presentes que las delegadas tenían que firmar un acta para que la Fundación siguiese construyendo. Los vecinos no entendían para qué habían sido citados ni cuál era el problema real. Aquino levantó la mano y pidió permiso para leer el papel y explicar por qué no quería firmarlo. A los vecinos no les importó. Schoklender se los dejó bien clarito: “Miren gente, yo la hago fácil, si Miriam y las chicas no firman, todos se quedan ya mismo sin trabajo y sin vivienda”. El caos era absoluto pero se clarificó con el grito de un vecino: “Nos afanó Telerman, nos roba Macri, total, que nos afanen las Madres de Plaza de Mayo o vos Miriam que te llevaste los 25 millones, firma y listo”. Firmaron. Sergio las llevó para la escribanía general de la ciudad con Carlos Víctor Gaitán, el mismo profesional que sería citado en declaraciones periodísticas por el ex apoderado como el testigo de sus pruebas contra el gobierno nacional. En el viaje hacia la escribanía, ya derrotada, Miriam le preguntó a Sergio si, finalmente, algún día los vecinos tendrían un techo digno. A Schoklender la inocencia de la mujer le causo gracia. “¿Pero vos te crees que nosotros le vamos a andar regalando casas a la gente¿Pero qué se piensan estos ignorantes? ¿Qué vamos a trabajar para ellos?”. Luego del encuentro con el escribano, en el ascensor, Schoklender sacó un manojo de billetes de cien pesos y les ofreció pagar el taxi de regreso. No aceptaron. Las hermanas Pacheco y Aquino entraron en un banco, usaron la tarjeta del plan jefas y jefes, sacaron unos pesos, se abrazaron y lloraron. Sintieron que, desde el primer día de lucha, todo había sido en vano. Regresaron a sus casas. Intentaron seguir adelante con sus vidas, a pesar de los temores y el odio hacia esa persona que aparecía en los medios con funcionarios del gobierno nacional inaugurando obras en todo el país. Los días siguientes, Miriam y las Pacheco los recuerdan como extraños.

Vaya paradoja, cuando explotó el escándalo Schoklender, fue el propio Sergio quien le pidió a la justicia que Gaitán fuese su testigo. Sus declaraciones judiciales cobran relevancia histórica hoy que fue nombrado por el Presidente Alberto Fernández como Escribano de Gobierno.

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

FUENTE: periodismoypunto.com