El rechazo del balance 2025 desnudó una deuda que supera los $3.400 millones. Mientras el Ejecutivo le pedía ajuste al vecino y congelaba obras en las localidades, la planta política se repartía millones en viáticos prohibidos por sus propios decretos.
PIGÜÉ (Ciudad Noticias) — El tiempo y los datos terminaron dándole la razón a la línea editorial de este medio. Tras confirmarse el rechazo a la Rendición de Cuentas 2025 en el recinto del HCD, el análisis del pasivo municipal y el destino de los fondos públicos dejó al descubierto una brecha abismal entre lo que la gestión de Matías Nebot le dice al contribuyente y lo que realmente gasta en la mesa de la política.
Los números oficiales que salieron a la luz dan escalofríos: el distrito arrastra un rojo acumulado que rompe la barrera de los $3.400 millones. Sin embargo, la tijera del ajuste no pasó por las oficinas municipales, sino por las localidades del interior.
Ajuste para los pueblos, viáticos para los funcionarios
Durante todo el año pasado, el Ejecutivo usó el paraguas de la emergencia económica para justificar por qué no había obras, por qué se frenaban los programas en los barrios y por qué se pisaba el gasto. Pero el control de las cuentas demostró que la crisis solo corría para los de afuera.
A pesar de que el propio intendente Nebot firmó decretos que prohibían taxativamente el cobro de viáticos para cuidar el mango, la planta política —con el Jefe Comunal a la cabeza— se llevó un total de $9.110.000 bajo ese concepto. A eso se le sumó el nacimiento de nuevos puestos políticos y el reparto discrecional de bonificaciones por «dedicación plena» (sobresueldos del 17% y 13%) para los secretarios del gabinete.
«La función pública exige compromiso en los hechos. Percibir sumas adicionales en un contexto donde el contribuyente hace malabares para pagar las tasas demuestra una total desconexión con la realidad del distrito», fustigaron los concejales del bloque de la UCR.
El misterio de los asesores y el «Presupuesto Cero» para el interior
Uno de los puntos más escandalosos del debate legislativo golpeó directamente al federalismo del distrito. El programa de Presupuesto Participativo, la única herramienta que tenían los vecinos de Saavedra, Espartillar, Goyena, Arroyo Corto, Dufaur y Colonia San Martín para decidir qué obras necesitaban sus pueblos, terminó el período con cero pesos ejecutados.
Mientras las localidades no recibieron un solo peso, la billetera municipal sí estuvo ágil para otras cuestiones: se denunció el pago de $12 millones destinados a una asesoría de comunicación externa. Todo esto en paralelo a un apagón informativo deliberado: el municipio acumula un retraso de 125 días sin publicar el Boletín Oficial y mantiene cajoneados, de forma sistemática, los pedidos de informes que salen del Concejo.
El rechazo de esta mañana expone que la prioridad del oficialismo pasó más por bancar la estructura y los asesores de la política que por atender las urgencias reales del partido de Saavedra-Pigüé. Tal como lo adelantó este portal, los números no cerraban por ningún lado.
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