Oficios judiciales remitidos por la Justicia a éste medio de comunicación, exponen el entramado de quien tras causar graves secuelas irreversibles a dos jóvenes a la salida de un boliche y darse a la fuga, pretende que la Justicia lo exima de pagar alegando una supuesta miseria absoluta, mientras se revelan sus vínculos patrimoniales y su extensa convivencia con una de las figuras más encumbradas de la política regional.

Por la Redacción de Investigación Judicial
Un choque brutal, abandono de persona y vidas destrozadas. La madrugada del 8 de octubre de 2023 cambió para siempre la vida de dos jóvenes en la tranquilidad de la localidad de Pigüé. Un trabajador de la construcción, y una agente de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sostuvieron haber sido embestidos por la espalda a alta velocidad. Lejos de detenerse para socorrer a las víctimas que yacían inconscientes sobre el asfalto, el conductor aceleró y se dio a la fuga.
Las consecuencias del impacto fueron devastadoras:
- El joven albañil sufrió un traumatismo encéfalocraneano grave con hemorragia intracerebral y lesión axonal difusa, fracturas vertebrales en la columna lumbar y contusión pulmonar bilateral. Estuvo internado en la Unidad de Terapia Intensiva en Bahía Blanca con riesgo de vida y padece una elevada incapacidad física y psíquica.
- La Agente policial sufrió una severa fractura de pelvis (acetábulo izquierdo) y traumatismo de cráneo, sufriendo una incapacidad parcial y definitiva que provocó su posterior baja funcional de las fuerzas de seguridad y la pérdida absoluta de su carrera profesional.
Horas más tarde, personal policial aprehendió al conductor de la camioneta. El examen toxicológico realizado más de seis horas después del siniestro detectó presencia de alcohol en sangre y alcoholuria, evidenciando un estado de intoxicación alcohólica al momento del choque.
La indignante estrategia: alegar «miseria» para no pagar un centavo
A más de dos años del hecho, la indignación y el estupor de las víctimas y de las aseguradoras involucradas alcanzaron un punto de ebullición. Al ser demandado por los millonarios daños y perjuicios ocasionados el pigüense embistente no solo negó su participación en el choque a pesar de las pericias registradas, sino que declaró encontrarse en un estado de absoluta indigencia e insolvencia económica.
Esta pretensión de hacerse pasar por un ciudadano desamparado generó un rechazo tajante de las partes y de la aseguradora El Progreso Seguros S.A., la cual le declinó la cobertura del seguro debido a su estado de ebriedad y fuga.
El velo que se cae: casona residencial y un entorno de alto poder
La fachada de «indigente» colapsa al contrastarla con su vínculo directo con la cúpula del poder político: el conductor fue durante más de 25 años pareja de una influyente dirigente política distrital y vive en una lujosa casona emplazada sobre un amplísimo terreno de 300 metros y cuenta con más de 300 m² edificados, un estándar habitacional totalmente incompatible con la falta de recursos.
Una maniobra que roza la insolvencia fraudulenta
Según pudo saber este medio, debido a notificaciones judiciales recibidas por Ciudad Noticias, la compañía de seguros le denegó la cobertura, la Justicia ha abierto el periodo probatorio para examinar minuciosamente la verdadera responsabilidad y solvencia del ciudadano pigüense.
Para los dos jóvenes trabajadores atropellados, cuya salud, empleo y proyectos de vida fueron arrebatados en un instante, la pretensión de impunidad económica de quien disfrutó de un nivel de vida acomodado al amparo del poder resulta una afrenta insoportable.
La Justicia tiene ahora la palabra para determinar si avala este esquema de desamparo fingido o si exige que el responsable responda con todo su patrimonio por el daño causado.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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