Cuando la -in-justicia es cómplice de violación.

(Por Carolina Papandrea para CN): Vivimos en el mundo del revés: donde la justicia precisamente es injusta, donde muchas veces de quienes más tenemos que cuidarnos es de quienes prometen protegernos.

Vivimos en un mundo donde una niña de seis años es engañada y abusada por su padre. SU PADRE. Quien con la complicidad de un juez, bajo la sentencia de “desahogo sexual”, vuelve a pisar la calle con total impunidad.

Vivimos en un mundo donde a las mujeres nos enseñan a “cuidarnos”, a taparnos con ropita de color, a no hablar de más, ni tampoco de menos… pero no educa a los hombres para no violar, golpear, matar.

Vivimos en un mundo machista, aunque quieran convencernos de lo contrario, porque aunque luchemos, estamos años luz de la igualdad..

Vivimos en un mundo donde se sigue poniendo en debate el aborto legal, pero todavía no se toman medidas serias para todos aquellos que de verdad lastiman, destrozan, usan y nos desechan como si fuésemos basura.

Vivimos en un mundo en el cual mañana otro pedófilo será noticia y nos olvidaremos del monstruo que fue tendencia hoy.

MUJER; amiga, hija, compañera, hermana, desconocida: Como yo tenés miedo de andar sola de noche, vas armada con gas pimienta en los bolsillos, compartís la ubicación cuando tomás un taxi…

Como yo te mostrás indiferente cuando te “piropean” por la calle, pero por dentro temblás de miedo.

Como yo tenés que taparte para no provocar a las bestias y sos afortunada por volver viva a tu casa.

Como yo -todavía- no estas entre las víctimas y rezás “ni una menos” aunque cada vez somos más.

Como yo sos la presa perfecta de aquellos animales que salen a cazarnos como si fuésemos un premio. Y como yo tenés la culpa de todo eso por simplemente ser mujer.