(Por Ciudad Noticias): El concejal electo pidió dejar sin efecto la renuncia presentada el día anterior y ratificó su voluntad de reincorporarse al cuerpo. La definición quedó abierta hasta el lunes, mientras crecen las versiones sobre movimientos políticos para impedir su regreso y sostener el armado del oficialismo.
El caso Sergio González dejó de ser una interna menor del oficialismo y pasó a convertirse en un problema institucional para el Concejo Deliberante de Saavedra-Pigüé. La documentación ya está ingresada: el 18 de junio González presentó una renuncia a su banca y al día siguiente, el 19, ingresó una nueva nota donde desistió “en forma expresa, total y definitiva” de aquella presentación y ratificó su voluntad de reincorporarse como concejal titular electo por Todos por Saavedra.
La situación coloca directamente bajo presión al presidente del Concejo, Julio Couderc, porque ahora no se trata de rumores ni de conversaciones políticas, sino de un expediente con fechas, sellos y dos manifestaciones formales contrapuestas. La primera fue la renuncia. La segunda, posterior, fue el desistimiento. Y si la renuncia no fue aceptada formalmente antes de esa segunda presentación, el Concejo deberá explicar con qué argumento podría desconocer la voluntad actual del concejal electo.
Según pudo saber Ciudad Noticias, el tema fue tratado este viernes, pero no habría una definición cerrada hasta el lunes. Esa demora muestra que el caso incomoda y que dentro del tablero político todavía se evalúa cómo resolver una situación que puede alterar el equilibrio del oficialismo. González fue desplazado de la Delegación de Saavedra, cargo que ocupaba dentro del Ejecutivo municipal, y al cesar esa función aparece la discusión sobre su regreso al Concejo, banca que actualmente ocupa Andrea Camandona.
El trasfondo es político, pero el problema es jurídico. Si González se apartó de la banca porque pasó a cumplir una función en el Ejecutivo, y esa función ya terminó, el argumento para mantenerlo fuera del Concejo se debilita. La Ley Orgánica de las Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires establece en su artículo 7 que el cargo de concejal es incompatible con ser empleado a sueldo de la Municipalidad, y el artículo 8 prevé que, ante una incompatibilidad susceptible de opción, el concejal debe optar. Esa fue la base que permitió su alejamiento mientras cumplía funciones como delegado.
Pero la misma norma también marca límites. El artículo 88 establece que los suplentes se incorporan ante vacante, licencia o suspensión del titular, y que si el reemplazo es temporario, el suplente debe volver al lugar que ocupaba en la lista cuando termina la sustitución. Por eso, si Camandona ocupó la banca por la situación transitoria de González en el Ejecutivo, el final de esa función abre la puerta al reclamo del titular.
El punto más sensible aparece en el artículo 91 de la Ley Orgánica, que indica que los concejales no deben abandonar el cargo hasta recibir comunicación de la aceptación de sus renuncias o excusaciones. En términos concretos, la firma de una renuncia no alcanza por sí sola si el cuerpo no la aceptó y comunicó formalmente. Y en este caso González presentó al día siguiente una nota pidiendo que esa renuncia se deje sin efecto, que se archiven las actuaciones y que se tenga por ratificada su voluntad de continuar el mandato popular.
Por eso, el lunes puede transformarse en una jornada clave. Couderc deberá conducir una salida institucional clara, sin convertir el Concejo en una prolongación de los intereses del Ejecutivo. Si el cuerpo ya tenía una renuncia ingresada pero todavía no aceptada, y luego recibió un desistimiento formal antes de resolver, el tratamiento no puede reducirse a una decisión política de conveniencia.
En paralelo, circulan versiones sobre movimientos para impedir que González logre el consenso necesario para regresar. Sectores políticos señalan al propio Couderc como uno de los actores que estaría tratando de frenar su retorno, mientras otros especulan con un entendimiento con el intendente Matías Nebot para sostener el actual esquema legislativo. Son versiones que deberán confirmarse o desmentirse con hechos, pero que aparecen en un contexto donde el oficialismo ya venía golpeado por cambios de gabinete, renuncias internas y tensiones dentro del bloque.
La pregunta que queda flotando es sencilla: si González fue electo, si su renuncia no estaba aceptada y si luego desistió formalmente de esa decisión, ¿por qué el Concejo debería impedirle volver? Cualquier intento de bloquearlo necesitará una explicación legal sólida, porque el argumento político por sí solo no alcanza.
El caso también expone a Nebot. Fue el intendente quien desplazó a González de la Delegación, y ese movimiento eliminó el motivo que lo mantenía alejado de la banca. Si ahora se intenta cerrar su regreso, el oficialismo deberá explicar si actúa por respeto al procedimiento o por necesidad de conservar un armado legislativo conveniente.
González ya movió formalmente. Ahora la responsabilidad quedó en manos del Concejo y, especialmente, de su presidente. El lunes no se definirá solo el futuro de una banca: se definirá si el cuerpo deliberativo resuelve conforme a la Ley Orgánica o si termina atrapado en una pulseada política diseñada para sostener el esquema de poder de Nebot.
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