Ciudad Noticias / La Zero | Las recientes declaraciones de Yanina Cerdeira, referente del sindicato municipal, han puesto blanco sobre negro una realidad que muchos sospechaban pero pocos se atrevían a denunciar con nombre y apellido: en el distrito de Saavedra, la «grieta» desaparece donde empiezan los favores de poder. Cuando se trata de sostener privilegios, las banderas políticas se bajan y todos se vuelven socios.
El cargo de Eugenio Favre: ¿Gestión o beneficio previsional?
La incorporación de Eugenio Favre al gabinete de Matías Nebot como pieza del oficialismo es, según denunció Cerdeira, una maniobra para garantizarle un beneficio personal al funcionario con los aportes del Estado. Sin embargo, lo más preocupante es el costo de oportunidad que paga el ciudadano:
Ineficacia ante el delito: No existe un plan real contra el flagelo de la droga que avanza sin freno en el distrito.
Saqueos e impunidad: Mientras el área de seguridad es una estructura paga por el contribuyente, en Saavedra los delincuentes son siempre los mismos. El robo de 700 kilos de bronce en el cementerio local (valuado en 6 millones de pesos) sigue impune tras tres meses, demostrando una parálisis total de respuesta.
Cámaras y Prensa en silencio: Los hechos ocurren bajo cámaras que no aportan soluciones y desde un área de prensa oficial que no emite partes ante la urgencia de los delitos.
El «Eterno» Eduardo Metzler y el silencio de todos los bloques
Si lo de Eugenio Favre expone al oficialismo, el caso de Eduardo Metzler desnuda a la oposición. Metzler representa la supervivencia perpetua dentro del presupuesto público, saltando de cargo en cargo, de gestión en gestión, ya sea como secretario del cuerpo o de bloque.
Aquí es donde la denuncia de Cerdeira se vuelve letal. ¿Por qué ningún concejal patalea? La respuesta es la complicidad transversal. Libertarios, PRO, Radicales, Peronistas y Vecinalistas han sido, por acción u omisión, los garantes de que Metzler viva décadas de la teta del Estado. En este punto, no hay opositores, hay una corporación política que cuida a los suyos.
Conclusión: El costo de la complicidad
¿Con qué autoridad moral el Concejo Deliberante puede hablar de «emergencia» o exigir sacrificios si ellos mismos sostienen este esquema de favores cruzados? Mientras el distrito padece el avance de la droga y el saqueo de sus cementerios, la política local se asegura retiros cómodos y cargos perpetuos para los nombres de siempre.
Cuando hay intereses compartidos, las diferencias partidarias mueren. El pacto de silencio para sostener a nombres como Eugenio Favre y Eduardo Metzler es la prueba de que el distrito es rehén de una dirigencia que solo se preocupa por su propia estabilidad.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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