Análisis: quién ganó el debate presidencial que no fue

Nada de ello fue lo que se vio anoche, en el marco del primero de los encuentros entre los candidatos a asumir la presidente allende el 10 de diciembre. Fue, más bien, una exposición de ideas y consignas -demasiado guionadas, por cierto- que buscaron torcer la voluntad de aquellos que aún no tienen claro a quién quieren votar el próximo 27 de octubre.

En ese contexto, fue evidente que Mauricio Macri solo habló con Alberto Fernández. Y que este último solo habló con el presidente. Si es que “hablar” es el término adecuado. Los demás fueron “de palo”.

Un debate que dejó sabor a poco

Ciertamente, la madre de todas las batallas fue entre el jefe de Gabinete y el otrora jefe de Estado de Cristina Kirchner.

Macri acusó a Alberto de todos los males del kirchnerismo, desde la corrupción hasta el ocultamiento de los índices estadísticos, sin olvidar mencionar las furiosas críticas que este último supo apuntar contra Cristina durante los últimos años.

Una digresión que quedó flotando en el aire: ¿Se saludaron los principales adversarios? No quedó del todo claro.

Por su parte, Fernández puso el foco en la economía macrista y la ausencia de cumplimiento de las promesas de la campaña de 2015 por parte de Macri. Lo hizo con un tono forzadamente moderado y apuntando el dedo todo el tiempo hacia el lugar en el que se encontraba el primer mandatario. Mal consejo de sus asesores

No sorprendió demasiado. Porque nadie dijo nada que no se esperara que dijera. Ni sobre Venezuela, ni sobre los derechos humanos, ni sobre el aborto. Nada de nada.

Lo que dijeron los demás candidatos también fue previsible y esperable. José Luis Espert promoviendo el liberalismo y el derecho privado a ultranza, Juan José Gómez Centurión enfocado durante toda la jornada en la defensa de “las dos vidas”, Lavagna abrumando con aburridos números y estadísticas, y Nicolás del Caño repitiendo sus usuales arengas de izquierda, muchas de ellas anacrónicas.

Fuera de ello, se destacaron algunas curiosidades y las usuales chicanas. Por caso, sorprendió que Macri diera por ganador en la provincia de Buenos Aires a Axel Kicillof. Lo hizo una y otra vez, incluso cuando buscó chicanear: “Me imagino que va a hacer una narcocapacitación en las escuelas”, dijo el presidente volviendo a poner sobre el tapete la errática frase del exministro de Economía.

Un debate demasiado guionado

También llamó la atención que el jefe de Estado fuera el único en olvidarse de hablar sobre Malvinas, uno de los temas más sensibles al inconsciente colectivo argentino.

Como sea, si hubiera que elegir a un ganador, ese sería Macri. Pero no tanto por su discurso ni por sus argumentos, sino por cómo zafó de lo que prometía ser una carnicería.

No solo nadie le refregó en el rostro algunos de los tópicos más complicados de su gobierno -por caso, nadie recordó los casos de corrupción que involucran a algunos de sus funcionarios-, sino que además Fernández quedó como un “arrogante”.

Para el presidente ese fue un error estratégico del candidato del kirchnerismo, que no se va a cansar de mencionar a lo largo de las próximas horas.

Finalmente, no debe dejar de mencionarse la temperatura de las redes sociales, donde Macri se mueve mejor que ningún otro candidato. Allí, casi todas las encuestas que se hicieron lo dieron como claro ganador del debate. Apenas un dato… o no.

FUENTE: www.mendozapost.com/