Caso Nebot: desesperación por evitar la destitución, presuntos ofrecimientos de cargos y un oficialismo que niega la gravedad de los hechos

(Por Ciudad Noticias): El intendente de Saavedra-Pigüé busca revertir el escenario adverso mientras se aproxima la sesión definitiva del 26 de noviembre. Osmar Herrera intenta acercar posiciones con otros sectores políticos y, según información obtenida por Ciudad Noticias, Pablo Garate, intendente de Tres Arroyos, también interviene en conversaciones para modificar voluntades. En paralelo, surgen versiones sobre ofrecimientos de cargos, nuevos enfrentamientos personales y advertencias de represalias.

Caso Nebot: desesperación por evitar la destitución, presuntos ofrecimientos de cargos y un oficialismo que niega la gravedad de los hechos

La situación política del intendente Matías Nebot atraviesa uno de sus momentos más delicados. A medida que se aproxima la sesión especial del 26 de noviembre, en la que el Concejo Deliberante deberá resolver sobre su continuidad, el oficialismo intensifica los contactos destinados a evitar una eventual destitución.

La preocupación del entorno del jefe comunal no parece concentrarse únicamente en la defensa jurídica del expediente. También está puesta en conseguir que algunos concejales modifiquen la posición que sostuvieron cuando se declaró la gravedad de los hechos investigados.

Según información obtenida por Ciudad Noticias, el propio Nebot habría realizado llamados para intentar convencer a integrantes del cuerpo deliberativo de que no acompañen su destitución.

En ese escenario aparece también Osmar Herrera, actual secretario de Gobierno, quien estaría trabajando para acercar posiciones con otros espacios políticos y conseguir los respaldos necesarios para sostener la continuidad del intendente.

Pero las conversaciones, de acuerdo con la información recogida por este medio, habrían trascendido los límites del distrito.

Pablo Garate y los presuntos ofrecimientos de cargos

Uno de los nombres que aparece en este escenario es el de Pablo Garate, intendente de Tres Arroyos e integrante del Frente Renovador.

Según información que maneja Ciudad Noticias, Garate estaría interviniendo en conversaciones con algunos concejales de Saavedra para intentar modificar sus posiciones frente a la próxima votación.

Las versiones recibidas incluyen incluso presuntos ofrecimientos de cargos políticos en su distrito como parte de esos acercamientos.

La información reviste una gravedad particular y exige determinar quiénes participaron de las conversaciones, qué propuestas se formularon y si existió alguna vinculación entre esos eventuales ofrecimientos y la decisión que deberán adoptar los representantes legislativos.

No se trata de cuestionar el diálogo entre dirigentes políticos, una práctica habitual dentro del sistema democrático. La diferencia aparece cuando existe la sospecha de que podrían utilizarse cargos públicos como herramientas para conseguir determinadas decisiones legislativas.

Hasta el momento, esos presuntos ofrecimientos no han sido acreditados documentalmente por este medio y corresponde conocer la posición de los involucrados.

Sin embargo, el escenario obliga a prestar atención a los movimientos que se producen alrededor de los concejales cuya decisión podría resultar determinante.

Piangatelli: ¿qué parte de la gravedad de los hechos no reconoce?

Mientras se desarrollan estas conversaciones, la concejal oficialista Verónica Piangatelli, del espacio Todos por Saavedra, continúa sosteniendo una posición que merece una revisión profunda.

Durante la sesión del 23 de octubre, Piangatelli cuestionó reiteradamente la existencia de hechos concretos que justificaran la investigación contra Nebot.

Su postura resulta particularmente difícil de conciliar con los elementos que fueron incorporados al expediente y las conclusiones alcanzadas por la mayoría del Concejo Deliberante.

La investigación reunió declaraciones sobre prolongadas ausencias del intendente, falta de continuidad en la conducción de la administración municipal, dificultades para concretar reuniones de trabajo y situaciones en las que integrantes del gabinete debieron asumir responsabilidades que correspondían al titular del Ejecutivo.

No estamos hablando de que un funcionario haya faltado ocasionalmente a su despacho.

Los testimonios describieron problemas sostenidos en el ejercicio de la conducción política y administrativa del municipio.

Y hay un elemento que no puede quedar fuera del análisis: la crisis salarial y laboral de 2025, que coincidió con el período que el propio Nebot reconoció públicamente como el momento más complicado de su consumo problemático de cocaína.

La baja salarial y una cadena de paros que marcó la gestión

Durante 2025, el gobierno municipal dispuso una reducción de la carga horaria de trabajadores municipales, con consecuencias sobre sus ingresos.

La decisión desencadenó un conflicto prolongado con el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM), que incluyó sucesivas medidas de fuerza, movilizaciones y enfrentamientos entre los trabajadores y el Ejecutivo.

Lejos de tratarse de una protesta aislada, la cronología demuestra la magnitud del conflicto.

  • 17 y 18 de febrero: el STM impulsó un paro de 48 horas ante los reclamos salariales.
  • 27 y 28 de febrero: se desarrolló otra medida de fuerza de 48 horas. Intervino el Ministerio de Trabajo mediante una conciliación obligatoria cuando el conflicto ya estaba en marcha.
  • 4 de abril: el gremio anunció una nueva medida de 24 horas.
  • 16 de abril: se convocó a un paro de 24 horas tras las medidas económicas anunciadas por Nebot.
  • 15 y 16 de mayo: los trabajadores iniciaron un paro de 48 horas en rechazo a la reducción de la carga horaria.
  • 22 y 23 de mayo: se convocó a una nueva medida de fuerza de 48 horas.
  • 28 de mayo: una asamblea resolvió iniciar otro paro, anunciado hasta el lunes siguiente.
  • 11 de junio: el STM convocó a un paro de 24 horas.
  • 24 y 25 de junio: se desarrolló un nuevo paro de 48 horas.
  • 1 de julio: el conflicto se profundizó con el anuncio de una huelga por tiempo indeterminado, que alcanzó también al ámbito hospitalario.

La sucesión de medidas —algunas iniciadas y otras anunciadas, con distinto grado de cumplimiento— refleja varios meses de enfrentamiento laboral.

Uno de los episodios de mayor tensión ocurrió el 15 de mayo, cuando una protesta frente al Palacio Municipal derivó en la intervención policial y trabajadores resultaron afectados por gas pimienta.

Posteriormente, el conflicto también estuvo atravesado por los descuentos salariales aplicados a quienes participaron de medidas de fuerza.

La discusión sobre la reducción horaria no fue solamente económica. También tuvo consecuencias sobre el funcionamiento de servicios municipales y sobre la relación entre el Ejecutivo y sus trabajadores.

El reconocimiento del propio Nebot

En julio de 2026, durante una actividad sobre prevención de consumos problemáticos, Nebot reconoció públicamente que llevaba 308 días sin consumir cocaína y que había atravesado aproximadamente dos años de consumo.

Sin embargo, un aspecto de su relato adquiere especial relevancia al analizar su desempeño como intendente.

El propio jefe comunal vinculó el agravamiento de su consumo con la crisis económica y salarial que atravesó su administración durante los primeros meses de 2025.

Es decir, el período que identificó como uno de los momentos más difíciles de su adicción coincidió con decisiones administrativas de enorme impacto para los empleados municipales y con una sucesión de conflictos laborales.

Esa coincidencia temporal no permite afirmar automáticamente que determinadas decisiones hayan sido tomadas bajo los efectos de sustancias.

Pero sí constituye un antecedente relevante para evaluar las condiciones en que se ejercía la conducción municipal, especialmente cuando existen testimonios sobre ausencias prolongadas y dificultades en el funcionamiento de distintas áreas.

Frente a este panorama, la posición de Piangatelli abre un interrogante: ¿cómo puede sostenerse que no existe gravedad institucional sin explicar suficientemente las ausencias, las dificultades de conducción y las consecuencias de aquella crisis?

El debate no consiste en juzgar una enfermedad ni cuestionar que una persona busque recuperarse.

Consiste en determinar si quien recibió el mandato popular ejerció efectivamente las responsabilidades de su cargo durante el período investigado.

Nuevos episodios de tensión y cuestionamientos al comportamiento del intendente

Al complejo escenario institucional se suma el clima de confrontación que rodea al jefe comunal.

Durante la primera sesión especial, Nebot protagonizó momentos de tensión en el recinto, en una jornada marcada por fuertes enfrentamientos y cuestionamientos hacia exfuncionarios y sectores de la prensa.

Según información recogida por Ciudad Noticias, ese comportamiento confrontativo habría tenido nuevos episodios durante el último fin de semana.

El domingo 1 de noviembre, durante la Fiesta de la Galleta celebrada en Dufaur, el intendente habría increpado a algunas personas presentes, en situaciones que, de corroborarse, mostrarían que el enfrentamiento político continúa trasladándose a distintos ámbitos públicos.

Las versiones describen intercambios de fuerte tensión, aunque corresponde verificar sus circunstancias concretas y obtener los testimonios de quienes participaron.

No sería correcto utilizar esos episodios para establecer conclusiones sobre su salud o su estado psicológico. Sí resulta legítimo examinar el modo en que el jefe comunal responde a los cuestionamientos públicos que enfrenta.

Las versiones sobre futuras represalias

Existe además otro señalamiento que merece especial atención.

De acuerdo con información recibida por este medio, en conversaciones con personas de su entorno más cercano, Nebot habría manifestado que, si logra revertir el escenario político y conservar la Intendencia, avanzaría contra quienes considera responsables de su situación.

Las versiones incluyen presuntas expresiones de represalia incluso hacia personas que, en esta instancia, podrían colaborar para evitar su destitución.

Por tratarse de manifestaciones atribuidas a conversaciones privadas, resulta indispensable corroborar su contenido, identificar testimonios directos y ofrecer al intendente la posibilidad de responder.

De confirmarse, no se trataría simplemente de una reacción frente a adversarios políticos, sino de expresiones preocupantes en relación con el ejercicio futuro del poder municipal.

Un intendente puede defender su gestión y cuestionar públicamente a quienes impulsan su destitución. Lo que no corresponde es utilizar las atribuciones del cargo para instrumentar represalias personales o políticas.

La gravedad de los hechos no desaparece porque se modifiquen los votos

El 23 de octubre, el Concejo Deliberante calificó como graves los hechos investigados por una mayoría de once votos contra dos.

Mariano Mansilla no participó de aquella votación, después de presentar una excusación vinculada con su intervención como testigo y su situación dentro de la línea sucesoria.

Para una eventual destitución se requieren diez votos afirmativos sobre los catorce integrantes del Concejo.

Ese número explica por qué adquieren tanta relevancia las conversaciones que, según las fuentes consultadas, se estarían desarrollando en estas semanas.

Si dos concejales que anteriormente acompañaron la declaración de gravedad modificaran su posición, la destitución podría no alcanzar la mayoría exigida, siempre que Mansilla continúe sin participar.

Pero hay algo que resulta imposible ignorar: un eventual cambio de voto no modifica automáticamente los hechos que fueron investigados ni las conclusiones que el propio Concejo aprobó en octubre.

Los representantes legislativos tienen derecho a reconsiderar sus posiciones, pero deberán explicar qué fundamentos jurídicos, probatorios o institucionales justifican una decisión diferente.

Mucho más cuando existen versiones sobre contactos políticos y eventuales ofrecimientos de cargos que podrían poner bajo cuestionamiento las motivaciones de esas decisiones.

Una definición que excede la continuidad de Nebot

El caso ingresó en una instancia en la que se ponen en discusión cuestiones mucho más profundas que la permanencia de un intendente.

Por un lado, están las responsabilidades de gobierno, las ausencias investigadas, los testimonios sobre dificultades de conducción y el prolongado conflicto laboral que atravesó el municipio.

Por otro, aparecen las conversaciones políticas, los intentos de conseguir apoyos y las versiones sobre métodos utilizados para modificar voluntades.

Y en el medio permanece la posición del oficialismo, que continúa cuestionando la gravedad de los hechos pese a las conclusiones alcanzadas por la mayoría del cuerpo deliberativo.

La próxima sesión podrá definir si Matías Nebot continúa o no al frente de la Municipalidad de Saavedra-Pigüé.

Pero evitar una destitución mediante una nueva correlación de votos no equivale a demostrar que los hechos investigados nunca ocurrieron.

La responsabilidad institucional exige algo más que conseguir los números necesarios para permanecer en el poder.

Exige responder por las decisiones tomadas, explicar las consecuencias sobre la administración pública y garantizar que ninguna negociación política sustituya el examen de las responsabilidades que dieron origen al procedimiento.

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