(Por Ciudad Noticias): El concejal de Distrito Futuro reclamó información sobre la estructura actual del municipio, las designaciones de funcionarios y la contratación de personal externo. Advirtió que las modificaciones en el organigrama fueron justificadas con el argumento de optimizar recursos, pero sostuvo que todavía no está claro si esas decisiones representan un ahorro para las cuentas públicas.
El concejal Mariano Mansilla, integrante de Distrito Futuro, planteó una serie de interrogantes sobre la conformación actual del gabinete municipal y los costos que representa su funcionamiento. En declaraciones a Canal 4 de Pigüé, el edil explicó que su bloque busca conocer con precisión cómo está organizado el Departamento Ejecutivo, qué funciones desempeñan los distintos responsables de cada área y cuál es el impacto económico de las modificaciones realizadas durante la gestión.
Mansilla señaló que la inquietud surgió a partir de los numerosos cambios de funcionarios y de las sucesivas reorganizaciones que experimentó la estructura municipal, especialmente después de la declaración de emergencia, cuando distintas dependencias fueron fusionadas o modificadas. En ese sentido, recordó que, por haber formado parte del Ejecutivo, conoce el organigrama original y las transformaciones que se fueron produciendo con el paso del tiempo.
El concejal aclaró que no cuestiona la facultad del intendente para modificar su equipo de trabajo, ya que entiende que se trata de una atribución propia del jefe comunal. Sin embargo, consideró necesario conocer los fundamentos administrativos y económicos de esas decisiones, particularmente porque muchas de ellas fueron presentadas como medidas destinadas a mejorar la eficiencia y reducir los gastos municipales.
Según explicó, al analizar la información pública disponible comenzaron a surgir dudas sobre si efectivamente se produjo una reducción de costos o si, por el contrario, algunas modificaciones terminaron generando nuevas erogaciones. Como ejemplo, mencionó el caso de un funcionario que anteriormente ocupaba una subsecretaría de Servicios Públicos y que posteriormente pasó a desempeñar otra función, aunque en las redes oficiales del municipio aparece identificado con una denominación diferente.
Mansilla evitó mencionar nombres porque, según aclaró, su planteo no está dirigido contra personas determinadas, sino que busca establecer cuáles son las designaciones efectivas y las responsabilidades correspondientes a cada cargo. En ese punto, advirtió que el retraso en la publicación de los decretos municipales dificulta acceder a información actualizada sobre los nombramientos y las modificaciones de la estructura administrativa.
Otro de los aspectos que puso en discusión fue la contratación de prestadores externos para tareas que también forman parte de las funciones de distintas dependencias municipales. En particular, mencionó el área de prensa y comunicación, donde, según señaló, además del personal propio existirían tres personas contratadas bajo la modalidad de monotributistas para desarrollar diferentes actividades.
Para el edil, esta situación obliga a analizar los costos reales de funcionamiento más allá de la cantidad de cargos que figuran formalmente en el organigrama. Su interrogante apunta a determinar si la reducción o reorganización de determinadas estructuras representa un ahorro cuando, al mismo tiempo, se incorporan contrataciones externas para realizar tareas similares.
Mansilla también se refirió a las modificaciones en el área de planificación municipal. Recordó que anteriormente esas funciones estaban a cargo de la Jefatura de Gabinete, que luego fueron asumidas por el propio intendente y posteriormente delegadas nuevamente. A esa reorganización sumó la existencia de una contratación vinculada con tareas de planificación, cuyo costo también consideró necesario conocer y evaluar.
De acuerdo con su planteo, una mirada limitada al organigrama oficial podría mostrar una estructura administrativa más reducida, pero esa imagen podría cambiar si se incorporan al análisis los servicios contratados y los prestadores que cumplen funciones para el municipio. Por ese motivo, insistió en que resulta fundamental acceder a información completa para determinar el verdadero costo de la gestión.
El concejal también hizo referencia a declaraciones realizadas por un secretario gremial sobre el funcionamiento municipal y aclaró que la presentación de su bloque no surgió como consecuencia de esos cuestionamientos. Explicó que los proyectos destinados a las sesiones de los miércoles habitualmente se presentan el viernes anterior, antes de las nueve de la mañana, por lo que la coincidencia temporal no significó que Distrito Futuro se hubiera sumado posteriormente a ese planteo. No obstante, reconoció que comparte la preocupación por conocer si las decisiones administrativas están permitiendo ahorrar recursos o implican un mayor gasto.
En otro tramo de la entrevista, Mansilla sostuvo que la discusión no debe interpretarse como un cuestionamiento al trabajo cotidiano de los funcionarios. A partir de su experiencia en el Ejecutivo, reconoció que las distintas áreas municipales desarrollan tareas permanentes, incluso cuando algunas de ellas no tienen una visibilidad inmediata para la comunidad. Como ejemplo mencionó el turismo, una actividad que requiere promoción, acompañamiento y gestiones constantes para impulsar su crecimiento.
Sin embargo, consideró que el punto central pasa por las prioridades que establece el intendente al momento de distribuir los recursos disponibles, especialmente en un contexto de restricciones económicas. Desde su perspectiva, la administración debe definir qué necesidades resultan más importantes y justificar las decisiones que adopta en función de las posibilidades presupuestarias del municipio.
En ese marco, vinculó nuevamente la discusión con el pedido de informes sobre el destino de los recursos provinciales y la posibilidad de destinarlos a un servicio de transporte entre localidades. Mansilla explicó que su posición no es rechazar de antemano las decisiones del Ejecutivo, sino contar con los elementos necesarios para evaluar si los fondos están siendo utilizados de manera adecuada.
Incluso aseguró que, si la administración municipal presenta fundamentos suficientes que demuestren que los recursos fueron destinados correctamente y de acuerdo con las necesidades actuales, no tendría inconvenientes en reconocerlo públicamente.
El concejal insistió en que la falta de información es precisamente lo que genera interrogantes y obliga a su bloque a reclamar respuestas. En ese sentido, remarcó que el acceso a los datos sobre designaciones, contrataciones y gastos no solo permite conocer cómo funciona la administración municipal, sino que también constituye una herramienta indispensable para ejercer la tarea de control que corresponde al Concejo Deliberante.
De esta manera, Mansilla dejó planteada una discusión que va más allá de los cambios de nombres dentro del gabinete y que apunta a establecer si las sucesivas reorganizaciones de la estructura municipal se traducen efectivamente en una administración más eficiente de los recursos públicos.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora