(Por Ciudad Noticias): Miguel Moreno Ceballos, el interno que había escapado de la cárcel de Saavedra y que fue llevado al destacamento de Dufaur por el vecino Alberto Urbina, regresó a la Unidad Penal N.º 19, pero permaneció allí apenas unos 20 minutos. Poco después fue trasladado a la Unidad N.º 4 de Villa Floresta, en Bahía Blanca.

El regreso de Miguel Moreno Ceballos a la Unidad Penal N.º 19 de Saavedra duró apenas unos minutos.
El interno que había logrado escapar del establecimiento y que posteriormente fue encontrado en Dufaur por Alberto Urbina, un vecino de esa localidad que terminó llevándolo personalmente hasta el destacamento policial, fue trasladado nuevamente a la cárcel de Saavedra una vez concretada su entrega a las autoridades.
Sin embargo, su permanencia en la Unidad 19 fue extremadamente breve.
Según pudo saber este medio, aproximadamente 20 minutos después de haber ingresado nuevamente al penal, Moreno Ceballos fue retirado del establecimiento y trasladado a la Unidad Penal N.º 4 de Villa Floresta, en Bahía Blanca.
El movimiento se produjo pocas horas después de una fuga que generó un fuerte impacto dentro de la estructura penitenciaria y que ya motivó la presencia de autoridades superiores en Saavedra.
La decisión de no mantener al detenido en la misma unidad de la que se había fugado agrega un nuevo elemento a una jornada marcada por interrogantes internos, movimientos administrativos y una revisión de las responsabilidades en torno a la evasión.
Moreno Ceballos había sido localizado durante la madrugada en Dufaur. De acuerdo con el testimonio brindado por Urbina a este medio, el encuentro se produjo alrededor de las 4:45, cuando el interno se encontraba en cercanías de la vivienda de una mujer de 77 años.
Urbina relató que habló con él durante varios minutos. El prófugo se encontraba con frío, pidió no ser entregado y manifestó que quería ver a su familia. Finalmente accedió a acompañarlo y fue el propio vecino quien lo trasladó hasta el destacamento de la localidad.
A partir de allí comenzó el regreso a la órbita penitenciaria.
Primero fue llevado nuevamente a Saavedra. Pero la estadía fue fugaz: unos 20 minutos después ya se disponía su traslado hacia Bahía Blanca.
El destino elegido fue la Unidad N.º 4 de Villa Floresta, uno de los establecimientos penitenciarios más importantes de la región.
El traslado inmediato abre ahora una pregunta inevitable: por qué se resolvió sacar de manera tan rápida de la Unidad 19 al interno que acababa de regresar después de protagonizar la fuga.
Hasta el momento, no trascendieron oficialmente los fundamentos administrativos de esa decisión. Sin embargo, el movimiento se produce en un contexto particularmente sensible para la cárcel de Saavedra, donde durante la mañana se registró presencia de autoridades superiores y comenzó a analizarse internamente la secuencia que permitió la evasión.
El episodio, además, continúa sumando elementos que contradicen una primera lectura mucho más sencilla de lo ocurrido.
El prófugo no fue inicialmente localizado en un operativo policial: fue encontrado por un vecino de Dufaur, trasladado por ese mismo vecino hasta el destacamento, llevado luego a la Unidad 19 y, apenas 20 minutos después de regresar al penal del que había escapado, derivado a Bahía Blanca.
La fuga terminó.
Pero las decisiones adoptadas después de la recaptura muestran que la historia todavía está lejos de cerrarse.
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