Los 308 días que Nebot cuenta y los casi dos años que todavía debe explicar

(Por Ciudad Noticias): El intendente reconoció públicamente que consumió cocaína mientras ocupaba cargos
políticos. Las fechas alcanzan parte de su gestión, el recorte salarial a los municipales y
una crisis financiera que terminó con el distrito endeudado. Qué está comprobado, qué
falta saber y qué consecuencias podría enfrentar.

Matías Nebot decidió contar que lleva 308 días sin consumir cocaína. La confesión tuvo una fuerte repercusión y fue presentada, en gran parte, como una historia de recuperación personal.

Pero Nebot no es un vecino cualquiera. Es intendente del partido de Saavedra desde el 10 de diciembre de 2023 y antes fue concejal. Durante el período en el que admite haber consumido ocupó cargos públicos, tomó decisiones, firmó decretos y
administró recursos municipales.
Por eso, la pregunta no termina en cuántos días lleva sin consumir.
La verdadera pregunta es qué pasó durante los días en los que sí consumía.
Según su propio relato, el consumo se extendió durante aproximadamente dos años. Si llevaba 308 días sin consumir en julio de 2026, la abstinencia habría comenzado alrededor de septiembre de 2025.
La cuenta ubica el inicio aproximado del consumo en 2023, antes de que asumiera como intendente.
Eso significa que Nebot habría atravesado todo 2024 y buena parte de 2025 bajo un consumo que él mismo reconoció públicamente. Y allí aparece el primer problema.
Durante ese período, su gobierno tomó algunas de las decisiones más conflictivas de la gestión.
En 2025 redujo cargas horarias y afectó los ingresos de trabajadores municipales con el argumento de que era necesario ordenar las cuentas públicas.
Los empleados cobraron menos. El sacrificio cayó sobre ellos. Sin embargo, el Municipio terminó el ejercicio con una deuda superior a los 3.400 millones de pesos,
excesos presupuestarios y fuertes observaciones del Concejo Deliberante.

¿Nebot ya consumía cocaína cuando decidió recortarles el salario a los trabajadores?
Por las fechas que él mismo dio, la respuesta sería sí. Eso no demuestra, por sí solo, que haya firmado un decreto bajo los efectos de la droga. Tampoco prueba que el consumo haya provocado el endeudamiento municipal.

Pero sí obliga a investigar en qué condiciones personales y de salud se encontraba cuando tomó decisiones que perjudicaron económicamente a decenas de familias.
La situación se vuelve todavía más delicada porque las versiones difundidas intentan ubicar el momento más grave del consumo después del recorte salarial, como si la presión de aquella medida hubiera provocado el problema.
Pero las fechas no acompañan del todo ese relato. Si Nebot consumió durante unos dos años, ya lo hacía antes del recorte y posiblemente antes de asumir la Intendencia.
La crisis pudo haber agravado su situación. Lo que no puede hacer es borrar lo anterior.
La pregunta que nadie puede esquivar. Hay otro punto que hasta ahora quedó prácticamente fuera del debate.

La cocaína no aparece sola.

Si Nebot consumió durante aproximadamente dos años, alguien se la vendía.
La venta de cocaína constituye un delito. Por eso, el intendente debe explicar si conoce la identidad de quienes lo abastecían, dónde operaban y si puso esa información a disposición de la Justicia.
Comprar droga no prueba automáticamente que haya protegido a los vendedores.
Pero tampoco puede pretenderse que el vínculo con quienes comercializaban cocaína sea tratado como un dato menor, especialmente cuando el comprador era concejal y luego intendente.

La concejal radical Florencia Bros planteó precisamente esa diferencia durante una entrevista con los colegas de Canal 4 Pigüé: una cosa es acompañar la recuperación personal de Nebot y otra muy distinta ignorar las consecuencias institucionales de su confesión.
Bros también advirtió que, si el intendente posee información sobre delitos vinculados con la comercialización de drogas, corresponde que la aporte ante la Justicia.

Qué se sabe y qué falta probar

Está confirmado que Nebot reconoció públicamente el consumo, que ese período se superpone con su gestión, que durante esos meses se aplicaron recortes salariales y
que el Municipio terminó con una fuerte deuda y con observaciones administrativas.

Lo que todavía no está probado es si consumía durante el horario de trabajo, si firmó actos administrativos bajo los efectos de la sustancia, si utilizó recursos públicos o si existió algún tipo de protección hacia quienes lo abastecían.
Esas respuestas no pueden surgir de rumores, deben salir de una investigación.

El Concejo puede pedir informes, convocar funcionarios, revisar decretos, solicitar documentación y presentar una denuncia ante la Justicia.
También puede formar una comisión investigadora si reúne la mayoría exigida y existen hechos concretos que justifiquen analizar la conducta del intendente.
Lo que no puede hacer es destituirlo de manera inmediata solamente por haber reconocido una adicción.
Para avanzar contra Nebot debe demostrar negligencias graves, perjuicios al patrimonio municipal, incumplimientos institucionales o delitos vinculados con el ejercicio del cargo.
El consumo, por sí solo, no alcanza. Pero el consumo sumado a decisiones administrativas perjudiciales, una crisis financiera, falta de respuestas y posibles irregularidades puede convertirse en una cuestión institucional mucho más seria.

Tampoco el Concejo  puede obligarlo físicamente a presentarse ante la Justicia.
Pero puede aprobar una resolución reclamándole que informe si posee datos sobre quienes le vendían cocaína.
También puede remitir directamente los antecedentes a la Fiscalía y pedir que se investigue.
En ese caso, Nebot podría ser citado para declarar y deberá responder dentro del marco legal correspondiente.

Y lo que muchos se pregntaban en redes, es que, si puede ser destituido.

Puede iniciarse un proceso, pero no es automático. Una eventual destitución necesitaría hechos concretos, pruebas, una comisión investigadora, derecho a
defensa y una mayoría especial del Concejo Deliberante.
También podría intervenir la Justicia si aparecen elementos que permitan investigar delitos relacionados con el manejo de fondos públicos, incumplimiento de deberes, encubrimiento o protección a vendedores.
Hasta ahora, esas conductas no están probadas.
Pero las preguntas existen y son demasiado importantes como para que todo termine en una historia emotiva de recuperación.

Lo que Nebot todavía no explicó

Cuándo comenzó exactamente a consumir, si ya consumía cuando asumió como intendente, si lo hacía  cuando decidió el recorte salarial, si alguna vez ejerció funciones bajo los efectos de la cocaína, quiénes dentro del gabinete conocían su situación, quién le vendía la droga, dónde la compraba, si luego del tratamiento informó esos datos a la Justicia, si en algún momento utilizó recursos municipales, si tuvo  ingresos hospitalarios o episodios que afectaran el funcionamiento del Ejecutivo,  quién tomaba las decisiones durante sus momentos más críticos, por qué los trabajadores tuvieron que pagar el ajuste mientras el Municipio terminó igualmente endeudado y podriamos seguir.

La recuperación personal de Nebot merece respeto. Pero los 308 días sin consumir no
borran los casi dos años anteriores. Mucho menos cuando durante ese tiempo gobernó,
tomó decisiones y administró el dinero de todos

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