Por la redacción de Ciudad Noticias / La Zero 104.9 MHz
Lo venimos advirtiendo y, lamentablemente, el tiempo nos termina dando la razón. Esta mañana, en el aire de Ciudad Noticias Radio, el conductor Pablo Peralta puso el dedo en la llaga sobre un tema que ya no es una racha de mala suerte, sino una muestra gratis de la desidia que reina en el distrito de Saavedra: el vandalismo y la inseguridad en nuestros cementerios.
El último hecho no es un caso aislado. Es el tercer golpe delictivo en apenas siete meses afectando a tres necrópolis distintas del partido. Ya pasó en Saavedra en octubre de 2025, pasó en Pigüé, y ahora vuelve a repetirse la historia. ¿La constante? Pasan los delitos, nadie toma cartas en el asunto y todo queda en el olvido.
Tuvo que salir el presidente del radicalismo local, Tomás De Hagen, con un comunicado certero —el cual apoyamos y agradecemos firmemente no solo como comunicadores, sino como ciudadanos comunes— para que las cosas se digan por su nombre. En hora buena que la oposición reaccione, porque hasta aquí, desde el palacio municipal el silencio y la inacción eran absolutos. Al menos así, logramos que todos los vecinos seamos escuchados por igual.
¿Y cuál fue la respuesta del Ejecutivo ante el reclamo opositor y el hartazgo vecinal? El clásico manual de la burocracia: un comunicado de apuro que, la verdad, no soluciona absolutamente nada. Es ni más ni menos que una maniobra para atajarse, para decir que «están trabajando en el tema» cuando la realidad les explota en la cara. Si estuvieran trabajando, no estaríamos hablando de tres cementerios violentados en poco más de medio año.
De las fotos con Bullrich a la realidad del distrito
Es imposible no hacer memoria. Todavía están frescas las imágenes del intendente Matías Nebot a pura sonrisa y cotillón político, sacándose fotos con la entonces ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. En aquel momento, el propio intendente se llenó la boca prometiendo un gran Centro de Monitoreo.
Fiel a su estilo cambiante, primero se anunció que funcionaría en la localidad de Saavedra. Después, en una de sus tantas idas y vueltas, cambiaron de parecer y dijeron que sería en Pigüé. ¿El resultado a la fecha? De ese gran centro de monitoreo, absolutamente nada. Prometieron cámaras nuevas, y tampoco llegaron. Es más, las pocas cámaras que hoy están colocadas, ni se preocupan por mantenerlas para que funcionen como corresponde.
El respeto que se perdió
Esto duele el doble porque cruza un límite sagrado. Más allá del rol periodístico, como ciudadanos comunes todos tenemos un familiar, un amigo o un ser querido descansando en esos cementerios. Ver la impunidad con la que se mueven los delincuentes en esos lugares genera una indignación profunda.
Hoy, el distrito de Saavedra es tierra libre para la delincuencia. Mientras el Ejecutivo municipal siga gobernando para la foto y respondiendo con parches de prensa en lugar de gestión real, los vecinos seguiremos indefensos y la memoria de nuestros seres queridos, totalmente desprotegida.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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