El «Efecto Marezi» y el caso de la masajista: ¿Estrategia legal o suicidio judicial?

(Por Ciudad Noticias): En los próximos días comenzará el debate oral por el caso de Stella Maris Distel, la masajista de Puan acusada de extorsión, un proceso que promete dejar mucha tela para cortar. Para el fiscal Rodolfo De Lucía, la defensa de la imputada cometió un error de cálculo determinante: rechazar el juicio abreviado. Esa negativa le habría facilitado a la acusada una salida alternativa considerablemente más liviana; pero claro, para aceptar un trato así hay que saber cuándo conviene perder poco y no aspirar a perderlo todo.

El «Efecto Marezi» y el caso de la masajista: ¿Estrategia legal o suicidio judicial?

Ahora bien, ¿saben quién es el abogado defensor? Si usted, señor lector, pensó en Diego Marezi… lamentablemente acertó.

¿Un «penalista de élite» o un coleccionista de derrotas?

Si el caso ya roza lo bizarro, el defensor no podía desentonar. En el siempre comentado fuero abogadil de Pigüé y Bahía Blanca —y bajo la sombra de antecedentes como el caso Cappella o aquella “causa que no fue”, donde se intentó imputar a este redactor por un delito inexistente— muchos colegas sostienen que Diego Marezi es de esos letrados que se autoproclaman “penalistas de élite” después de maratonear series de Netflix.

Cita doctrina con solemnidad impostada e invoca garantías constitucionales con entusiasmo teatral, pero si le preguntan cuántos artículos tiene la Constitución, transpira más que testigo en falso testimonio.

La sombra del ex fiscal Adrián Montero

Sin embargo, lo más preocupante no es la impericia técnica de Marezi, sino quién mueve los hilos detrás. Diversas fuentes vinculan a un ex fiscal de Pigüé, Adrián Montero, como el socio en las sombras que le «pasa» causas a Marezi. Se habla de un presunto esquema de tráfico de influencias y presiones sobre agentes judiciales que el Poder Judicial debería revisar con lupa.

Resulta llamativo que la detenida sea de Puan, ciudad de donde también es oriundo Montero, quien en su momento cambió su domicilio a Pigüé solo para ejercer el cargo, aunque nunca vivió allí más de cinco horas diarias de lunes a viernes. ¿Es Marezi el brazo ejecutor de los contactos de Montero?

Pruebas contundentes y una defensa floja de papeles

El fiscal Rodolfo De Lucía fue tajante: Stella Maris Distel sigue privada de su libertad con pruebas que incluyen 30 transferencias bancarias y chats comprometedores. Al rechazar el abreviado, Marezi empujó a su cliente a un debate donde la pena podría alcanzar los 10 años de prisión.

Pero Marezi sigue fiel a su estilo: posa para la foto, acomoda el saco y carraspea… hasta que el juez hace una pregunta técnica y el personaje se desmorona. A veces parece que a la gente le gustara perder y, para asegurar la derrota, eligen a los abogados más bizarros en lugar de a los que saben.

En resumen: mucho discurso, pero de «penal» solo tiene el resultado. Seguiremos el fallo, porque Diego Marezi no pierde casos… directamente colecciona derrotas.

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