¡La novia de Huevo se cansó! Roxana Cravero dice: “Ale pensó la boda como un trámite, y yo…”

Deslumbra con su belleza, simpatía y carisma y hace oídos sordos a las críticas. Se lleva bien con los halagos y con las recriminaciones, pese que a veces son muy hirientes. Más allá de esto, apuesta a seguir creciendo profesionalmente y a afianzar su relación amorosa que, en principio, llama la atención de propios y extraños. Despojada del qué dirán, Roxana Cravero (23) disfruta de su noviazgo con Alejandro Müller (58) pese a los 35 años que se llevan de diferencia. Es cordobesa, y con el actor se conocieron en 2013, cuando él estaba haciendo temporada teatral en Carlos Paz. Fue ella quien dio el primer paso y lo apuró. Lo que parecía una relación esporádica, de verano, se consolidó y suma capítulos románticos y no tanto… como en toda pareja.

–¿Hace cuánto que conviven y cómo es el día a día?

–Desde que nos conocimos. Apenas nos pusimos de novios, yo me vine a Buenos para convivir con él. Fue un amor a primera vista, y en ese momento no necesitábamos nada más. Sabíamos que éramos el uno para el otro, y el tiempo nos dio la razón. Este mes cumplimos cuatro años de relación y, más allá de algunas cosas cotidianas de cualquier pareja, vamos bien.

–¿Qué cosas, por ejemplo?

–Las tareas del hogar. Son todo un tema. A ninguno de los dos nos gusta hacerlas, pero no queda otra, obvio. Pese a que él no lo acepta, es muy desordenado, y después le cuesta ayudarme. En ese sentido vivimos una pelea constante.

–¿No se potencia esto ahora que trabajan juntos?

–Se potencia todo. Ahora convivimos las 24 horas. Te hace tener más roces. En los ensayos, por ejemplo, nos peleamos mucho… pero es porque queremos que salga bien. El me corrige a mí, yo a él… así estamos, sin ponernos de acuerdo. Pero siempre buscando el beneficio para crecer.

–¿Son una pareja celosa?

–Ya no. Al principio de la relación yo era muy desconfiada. Estaba atenta y me fijaba en todo. Hasta que llegó el momento en el que me di cuenta de que eso nos lastimaba, que no nos hacía bien. El no, siempre fue muy relajado en eso. Tal vez por su experiencia, por estar bien plantado en la vida y saber que esas cosas no hacen bien.

–¿Piensan en tener hijos?

–No, a esta altura no. Al menos por ahora. Al principio de la relación estaban las ganas más de mi lado, y él quería esperar. Prefería que se afianzara la pareja. Ahora es al revés; Ale quiere, pero yo tomé la decisión de esperar hasta los 30 para ser mamá. Ahora quiero afianzar la carrera y seguir creciendo.

–Tus 30 significan 65 de él, ¿la diferencia de edad no les juega en contra?

–Seguro que sí. Pero ya es tanta la diferencia de edad que unos años más no sé si harán diferencia. Igual es algo que digo ahora, lo de esperar hasta los 30, veremos. Recién estoy empezando a hacer lo que me gusta, y sé que no es el momento para ser madre.

–Tal vez a esa edad él ya quiera ser abuelo…

–Sí, de todas maneras lo veo un buen padre a cualquier edad. Lo veo cómo es con sus dos hijas y me llena de ternura. Tenga la edad que tenga, va a ser el mejor padre que podría pedir para mis hijos. De todas maneras, el tiempo dirá si va a ser o no.

–¿Antes del hijo se viene el casamiento?

–No, eso está descartado. En su momento sí lo quise. Soñé con entrar vestida de blanco, como en las novelas, pero ya no. No me interesa casarme con alguien que no cree y que si lo hace es por compromiso. Además él no está divorciado, así que tampoco se podría. El dijo que se iba a casar por presión y por verme feliz a mí, pero que no le interesa.

–Bueno, es un acto de amor.

–No, creo que el momento de hacerlo por amor ya pasó. Ahora sería un trámite… esa es la palabra justa, y así no lo soñé. Va a quedar como que lo llevo de una oreja, y no es así…

–Suena como un pase de factura.

–Siempre hay pases de facturas entre nosotros, pero sin rencores. Somos de hablar mucho, nos contamos todo y no nos guardamos nada. Sacamos todo y lo resolvemos… creo que por eso funciona tan bien la pareja. Los pases de factura los resolvemos en el momento.

–¿Cómo te llevás con los comentarios maliciosos sobre la diferencia de edad? 

–Al principio de la relación me fijaba más en lo que se decía, pero ahora no. De todas maneras estoy notando que no recibo tantas críticas y que la diferencia de edad es más normal. Muchas chicas me escriben para contarme que se identifican con nuestra relación, y otras que a partir de nuestro romance se animaron a blanquear sin vergüenza que están con hombres más grandes. El amor no sabe de edades y hay que aceptarlo.

–Para un padre debe ser más chocante, ¿cómo lo tomó el tuyo?

–El se enteró hace un año, imaginate. Como tengo padres separados y no tenía contacto fluido con él, cuando se enteró me dejó de hablar porque estaba enojado. Pero cuando lo conoció y vio sus intenciones, cambió de opinión. Hoy se le llevan bien.

–Si bien estás en pareja, ¿te siguen llegando mensajes de otros hombres?

–Algunos mensajes me llegan, sí. Ale lo sabe, porque nos contamos todo. Incluso cuando es al revés y una mujer le escribe a él, también me cuenta. Pero creo que me escriben los que no creen en la relación, porque cuando se dan cuenta de que va en serio me piden disculpas.

FUENTE: REVISTA PAPARAZZI

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